Opinión

​De viaje en Uruguay

El más feliz de todos debe de ser Alan García, a quien le conviene que los políticos hagan bulla en su contra

23 de Noviembre del 2018 - 16:44 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Si los congresistas del Frente Amplio Marco Arana, Humberto Morales y Wilbert Rozas tenían tantas ganas de viajar a Uruguay, debieron esperar otro momento para tomar su avión, ya que su presencia en dicho país, en la actual coyuntura, contribuye a reforzar la postura del expresidente Alan García y sus defensores en el sentido que hay injerencia política en su caso, que ha debido dejarse en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Quizá los legisladores viajeros han buscado “marketear” el nombre de su agrupación política, que es el mismo que lleva la coalición que gobierna Uruguay con el presidente Vázquez a la cabeza. Sin embargo, la diferencia entre el Frente Amplio del Perú y el de Uruguay es que allá la izquierda que maneja el país sí se ha modernizado y ha dejado atrás las posturas anacrónicas y fracasadas que han llevado a los camaradas locales a no tener mayores opciones electorales.

Por ejemplo, una izquierda moderna jamás hubiera permitido que una de sus integrantes opere como empleadora de una feroz terrorista. Acá lo vimos en el caso de la legisladora María Elena Foronda, precisamente del Frente Amplio de Arana, Morales y compañía. Obviamente, esta madre de la patria sigue como si nada en su cargo de legisladora, en lugar de ser sancionada. A propósito, ¿algún día su caso será visto en la Comisión de Ética?

Pero volviendo al viaje a Montevideo de los congresistas peruanos, ayer ya salió el legislador aprista Javier Velásquez Quesquén a afirmar que los izquierdistas son el “brazo ortopédico” del gobierno del presidente Martín Vizcarra, y que han sido enviados como tales. El más feliz de todos debe de ser Alan García, a quien le conviene que los políticos hagan bulla en su contra, en lugar de dejar que todo se maneje por los canales diplomáticos.

El viaje de los tres congresistas puede resultar un tiro por la culata para los intereses del país. El caso de Alan García y su pedido de asilo debe de ser manejado con pinzas por los que saben. En lugar de subirse al avión desesperados, los parlamentarios de izquierda debieron guardar mesura y dejar las cosas en manos del Poder Ejecutivo. Sus reuniones con políticos uruguayos no suman nada, y más bien restan bastante.

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