Opinión

“Decencia” en el Congreso

Columna de Iván Slocovich Pardo

22 de Diciembre del 2017 - 07:51 Iván Slocovich

Escribo estas líneas cuando continúa el debate sobre la vacancia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, a quien considero el gran responsable de esta crisis que tiene el vilo al país. Sin embargo, eso no quita que el Congreso que lo ha puesto contra las cuerdas sea no solo de un bajísimo nivel, sino que además esté conformado por bancadas que no están en condiciones de hablar de “decencia” y “moralidad”, pues el rabo de paja que muestran es inmenso.

Para empezar, tenemos al propio Presidente con sus negocios nada claros mientras era ministro del prófugo Alejandro Toledo, y quien hoy es defendido a capa y espada por Juan Sheput y Gino Costa, los que también sirvieron al chakano de los 20 millones de dólares. ¿Así pontifican? Si el caso Westfield es motivo o no de una vacancia, puede discutirse, pero que tampoco la vengan a pegar de inmaculados, que les queda muy mal.

Ahí están también los fujimoristas con el pasado tortuoso que arrastran desde los 90, que cargan la contabilidad “extraviada” del financista Joaquín Ramírez y, sin ir muy lejos, con su congresista Maritza García, que acaba de ser despojada de su título de abogada por fraguar certificados escolares. Y ni qué decir de su vocero Daniel Salaverry, el que “denuncia” y acusa sin el mayor sustento. ¿Ellos son los moralizadores del Perú?

Si miramos al APRA, surgen de inmediato los “narcoindultos” y los temas por aclarar por las corruptelas de Odebrecht, que alcanzó a varios funcionarios del régimen. Un poco más allá están los del partido de César Acuña, el hombre de la “plata como cancha” que fue echado de la elección anterior por regalar dinero en efectivo, luego de que se hicieron públicos los plagios que por más que no hayan sido sancionados legalmente, sí lo condenan a nivel ético.

Y finalmente está en el Congreso la “reserva moral”, sí, la izquierda que pontifica pero que arrastra no solo la gestión de Susana Villarán, sino también su falta de condena a la corrupta dictadura chavista y su apoyo a Ollanta Humala, pese a que no le cuadraban las cuentas familiares y se sabía que era el nefasto “capitán Carlos”. ¿Marco Arana, Manuel “gas a 12 soles” Dammert y Marisa Glave nos van a hablar de decencia y a quejarse de un “golpe de Estado”?

Sí, ellos son los que ayer nos hablaron todo el día de “moralidad” y “lucha contra la corrupción”. Dios nos coja confesados.