Opinión

Desconfianza en la ONPE

COLUMNA: iVÁN SLOCOVICH

03 de Julio del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El gerente de Supervisión de Fondos Partidarios de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Julberth Medina, ha dicho que su dependencia requiere 2 millones de soles extras para supervisar el origen de los dineros que usarán en sus campañas los casi 14 mil candidatos que participan en las próximas elecciones regionales y municipales, pues por el momento cuentan apenas con 26 auditores, que obviamente no se darán abasto para hacer el trabajo.

Hasta ahí todo bien. Queda claro que la ONPE debe realizar esa labor con mucho detalle para conocer quiénes aportan dinero a los candidatos. Ya hemos tenido muy amargas experiencias en que se ha visto plata de negocios ilegales y de la corrupción, incluso en las “grandes ligas”, como son las campañas presidenciales. Los exmandatarios del Perú, desde el 2001 hasta el 2017, todos ellos bajo investigación del Ministerio Público, pueden dar fe de ello.

Sin embargo, el gran problema acá no es el dinero, que ojalá el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) transfiera de inmediato. Acá lo delicado es que la supervisión tendría que hacerla una entidad muy cuestionada como la ONPE, que maneja Adolfo Castillo Meza, un funcionario que está bajo investigación del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) por presuntamente haber favorecido la inscripción del partido de José Luna.

Cabría preguntarse si ante semejante cuestionamiento, al que se suma la presencia en el entorno de la ONPE de gente que operó bajo el mandato de José “Papelito” Portillo, los peruanos podemos confiar en el trabajo de supervisión o de otra índole que se pueda hacer. Por ejemplo, ¿habría confianza en la fiscalización que pueda hacer Castillo Meza sobre los millonarios fondos que mueve el partido de Luna, que para la Municipalidad de Lima lanza a Daniel Urresti?

Una deficiente supervisión al origen de los fondos de campaña de las próximas elecciones podría ser apenas una de las consecuencias de tener al frente de la ONPE a un jefe cuestionado desde la forma en que fue elegido por el CNM. La más grave de estas sería que haya favoritismo en el proceso en sí, pues eso quitaría legitimidad a las autoridades elegidas. La billetera gruesa de algunos y la corrupción no pueden seguir mandando en el Perú.

tags