Opinión

Deseos de fin de año

Columna de Gerardo Carpio

31 de Diciembre del 2017 - 07:36 Gerardo Carpio

Se acaba el 2017, un año que para nuestro fútbol quedará como uno de los mejores en los últimos tiempos. La clasificación al Mundial, luego de 36 años de frustraciones y fracasos, ha sido el momento cúspide, un instante que nunca se olvidará y que ha quedado grabado en los millones de corazones peruanos, como un protector de pantalla en nuestras mentes de ahora hasta que se inicie la justa de Rusia 2018. Sin embargo, para este 2018 no hay que dejar de lado que se debe mejorar en muchos aspectos y que nos falta mucho para llegar a estar a la altura de las ligas de élite en el mundo.Por tal motivo, como primer deseo esperamos que los clubes nacionales cumplan con sus jugadores en cuanto a pagos, para evitar los bochornos que pasan cuando se les resta puntos, entorpeciendo así el desarrollo de nuestro Descentralizado, donde los partidos más se ganan en frías oficinas que en el calor de un campo de juego. Que se comporten como instituciones serias y siempre estén en orden, sin problemas legales. Este es el primer paso si deseamos que se realice un cambio.Deseamos también que se mejore el nivel de las contrataciones de extranjeros, que lleguen foráneos que sumen, que levanten el nivel del resto de sus nuevos compañeros, ya que vienen dos torneos internacionales (Copa Libertadores y Copa Sudamericana) donde siempre nos eliminan en la primera de bastos. Debemos borrar esa mala imagen que tenemos a nivel de clubes en el exterior y plasmar nuestra mejoría realizando dignos papeles en los certámenes antes mencionados.También está el deseo de erradicar la violencia en los estadios, un mal que ha estado perenne en nuestro balompié. Que las autoridades tomen mayores medidas, mayor fortaleza a la hora de aplicarlas y cero tolerancia a los actos vandálicos de aquellos pseudohinchas, que empobrecen el espectáculo llamado fútbol y que alejan a las familias de las gradas. Y, por supuesto, como último gran deseo, esperamos que a nuestra querida bicolor le vaya excelente en Rusia 2018. Que se luzca ante Francia como lo hizo en 1982 en el propio Parque de los Príncipes, que resalte el carácter ante Dinamarca y Australia. Que por más favoritos que sean, se les puede hacer daño, sino que lo digan el Brasil de la Copa Centenario 2016. Que Paolo Guerrero llegue en grandes condiciones para disputar el ansiado torneo que añoró desde que se vistió con la banda por vez primera y que Ricardo Gareca nos siga guiando por aquel camino que nos puso desde el 2015, donde los “casi” ya no existen y en el que los sueños, por más utópicos que puedan ser, logran hacerse realidad.

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