Opinión

Dolor e indignación

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

13 de Febrero del 2019 - 07:30 Iván Slocovich Pardo

Al inmenso pesar que significa para su familia, su institución y el país en general la muerte del suboficial de tercera PNP Anner Luzón Jiménez, se suma la indignación que genera que el mismo día en que el agente abatido por delincuentes en Piura perdía la vida tras dos operaciones fallidas en el Hospital de la Policía Nacional, el Poder Judicial dejaba en libertad al principal sospechoso de ser el autor de los disparos asesinos.

El mismo Poder Judicial de Piura que hace pocas semanas ratificó el arresto preventivo contra el suboficial de tercera PNP Elvis Miranda, por matar a un delincuente en cumplimiento de su deber, acaba de dejar libre al principal sospechoso de acabar con la vida de otro policía, quien falleció tras 28 días de agonía luego de recibir un balazo mientras patrullaba una zona peligrosa de la mencionada región norteña.

Así estamos en el Perú. Tenemos un Poder Judicial que mete presos a policías que matan a delincuentes, pero que deja libres a los sindicados como asesinos de custodios del orden. ¿Quién pone freno a esto? Es momento de hacer una buena fumigación en el sistema judicial, y sería bueno comenzar por Piura, donde parece que los jueces y fiscales se han puesto del lado del hampa, ya sea por temas “ideológicos”, por ineficiencia o por corrupción. No queda otra.

Mientras el suboficial Luzón está muerto, el principal sospechoso de ser su asesino anda libre. Ni siquiera le dieron prisión preventiva para que afronte la investigación bajo arresto, como lo tiene que hacer otro policía: el suboficial Miranda. Las cosas caminan de cabeza en el Perú y, con hechos así, la lucha contra la delincuencia y la inseguridad en las calles no va a ninguna parte. Alguien tiene que responder por estas aberraciones cometidas por el Poder Judicial.

El hampa en Piura debe estar de fiesta. Los delincuentes ya saben que los jueces están de su lado, incluso si son sospechosos de matar a un policía, al tiempo que los policías no pueden usar sus armas de fuego para combatirlos. Mejorar el sistema de justicia, que tantas insatisfacciones nos trae, implica no solo meter presos a los corruptos y sinvergüenzas de los “hermanitos”, sino también expectorar a los malos magistrados de todas las instancias y distritos judiciales. 

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