Opinión

Domingo en el Maracaná

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

05 de Julio del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Pocas veces he escrito en este espacio sobre fútbol. La última vez fue el año pasado, días antes de Rusia 2018, cuando Paolo Guerrero quedó habilitado para integrar la selección peruana tras haber sido suspendido por presunto dopaje. Ahora lo hago porque -contra muchos pronósticos- nuestro país está en la final de la Copa América Brasil 2019, que disputará este domingo ante el dueño de casa, dos semanas luego de que nos llenaron la canasta durante la fase de grupos.

Si luego de la goleada contra Brasil logramos recuperarnos a nivel futbolístico y de ánimo para pararnos frente a Uruguay con sus máximas estrellas y ganarle por penales, lo visto ante Chile fue inmenso. La estrella no solo fue Pedro Gallese. Todos estuvieron fuera de serie. No cabe duda de que el equipo es otro con André Carrillo y “Orejas” Flores desde el inicio. Los chilenos quedaron atrapados atrás. Ricardo Gareca los tuvo muy bien estudiados y poco pudieron hacer.

Muchos decían que Perú llegó a estar entre los cuatro mejores por pura casualidad, que quizás “entramos por la ventana” para ponernos a la par de monstruos como Brasil, Argentina y Chile, actual campeón de América. Claro. Habíamos empatado ante Venezuela y derrotado a Bolivia, para luego ser goleados por los anfitriones. Pero más tarde vinieron los penales con los uruguayos y el miércoles el 3-0, con lo que somos unos justos finalistas. Llegamos golpeados, pero llegamos. Acá estamos.

Lo que viene el domingo en el Maracaná será épico. Ya no somos el equipo que recibió los cinco goles que llevaron a la casi lapidación del ahora héroe Gallese, pero enfrentamos a una de las mejores escuadras del mundo. Luchar una pelota con Dani Alves no debe ser cualquier cosa. Marcar a Everton será una odisea y abrir la valla del siempre invicto Allison Becker no lo podrá hacer cualquiera. Este sí será el partido de la vida de los muchachos del “Tigre” Gareca.

Conformarnos con el segundo lugar sería un gran error. Por ello, estoy seguro de que la bicolor saldrá a jugar de igual a igual pese a los pronósticos, las estadísticas y las estrellas mundialistas que pesan en la camiseta de Brasil. Sé que dejarán el alma por la Copa, con la ilusión de traerla a Lima para pasearla en vehículo descubierto desde la salida del aeropuerto. Si ya llegamos hasta la final, ¿por qué no un paso más? El Perú no se achica ante nadie, ni siquiera en el mítico Maracaná.

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