Opinión

EL ASILO EN EL SUELO: EL CASO JULIAN ASSANGE

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

12 de Abril del 2019 - 07:35 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

En un acto que tira abajo la pétrea institución del asilo -América Latina con creces lo cuenta como uno de sus más grandes aportes al Derecho Político y al Derecho Internacional-, el gobierno de Ecuador ha retirado la protección diplomática al ciudadano australiano-ecuatoriano Julian Assange. Lo voy a explicar. El imputado autor de la difusión de correos electrónicos sobre asuntos de seguridad nacional de EE.UU. (WikiLeaks) fue requerido por este país para su juzgamiento. Hallándose en Londres, Suecia también requirió su extradición imputado por delitos sexuales, a la postre archivados por Estocolmo. Assange en situación vulnerable, entonces, decidió refugiarse en la Embajada de Ecuador, cuyo gobierno -el de Rafael Correa (2007-2017)- decidió soberanamente concederle la condición de asilado, la que mantuvo por 7 años (2012-2019). Su relación con el gobierno de Lenin Moreno desde el comienzo fue mala. El nuevo mandatario se había convertido en el mayor enemigo político de Correa, por lo que la suerte de Assange -no debiéndolo- estaba echada. Es verdad que Ecuador es soberano para conceder asilo y también para retirarlo, pero también lo es que la costumbre tiene mucha fuerza en el derecho internacional; además, no se discute en la doctrina del derecho de asilo que el protegido abandone la Misión diplomática cuando han cesado las amenazas y/o el acto persecutorio que motivaron el asilo. También lo es que cuando un Estado decide retirar esa condición protectora, JAMÁS entrega al asilado al Estado persecutor (Reino Unido). Al contrario, suele esperar que el protegido negocie con otro Estado la aceptación para ingresar en su legación diplomática. La medida menoscaba al principio de No devolución, que es pétreo en el derecho internacional. Entregarlo y arrastrarlo a la boca del lobo violenta principios básicos de los derechos humanos e impacta con la mayor prohibición de la extradición, esto es, que JAMÁS debe extraditarse a un detenido si la sanción por la que podría ser juzgado es la pena de muerte. Ecuador no está en condiciones de asegurar que Londres no extraditará a Assange a EE.UU. Enorme peso para la moral nacional ecuatoriana.

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