Opinión

El bien y el mal en las redes

Columna de Johnny Padilla

12 de Noviembre del 2017 - 07:37 Johnny Padilla

Las dos caras de una moneda, lo bueno y lo malo, lo blanco y lo negro, todo y más conviven en las redes sociales, que en los últimos tiempos pueden convertirse en la tribuna más efectiva para la denuncia y al mismo tiempo en el instrumento más contundente para el exceso. Dos casos, dos historias que nos llevan a la reflexión y que marcaron tendencia la semana que pasó. La primera de ellas, el testimonio de Eva Bracamonte en su página de Facebook acerca del acoso y agresión sexual que sufrió de parte del director de teatro Guillermo Castrillón, que ha generado que muchas mujeres salgan y también utilicen la red social para contar sus propias historias de terror y abuso en las que está involucrado el mencionado director. Gracias a la gran influencia que tienen hoy estos novísimos canales de comunicación, el mensaje llega directo, sin intermediarios, y en el caso de Bracamonte ha servido para desnudar prácticas poco conocidas en un medio del que pocos teníamos conocimiento. Punto a favor para Facebook cuando el usuario lo usa para aportar, contar una historia, desnudar realidades y hechos que no tienen cabida en los medios convencionales. Pero aquí viene la otra cara de la moneda, el lado del terror, de la amenaza, del miedo. Y aquí no es que la red social “per se” sea mala, sino en lo que se convierte cuando se usa con irresponsabilidad. Ejemplo número dos, el periodista de RPP Pierre Manrique con la difusión de una noticia, corroborada y manejada como se hace en un medio de prestigio, que tiene códigos de ética y que “por obra y gracia” de alguien que sube una información antojadiza a la red, sin pruebas, se convierte en tendencia desatando iras, insultos y hasta amenazas de muerte para el comunicador. En una suerte de mundo paralelo alucinante, sin lógica, un periodista que maneja una noticia se convierte en “traidor a la patria”, entre otras perlas, por difundirla. En Facebook se leían los comentarios más desequilibrados que nos llevan a preguntarnos en qué sociedad estamos que genera en el mundo virtual tanta violencia como en el real. De nada valen las explicaciones detalladas, de salir a contar cómo sucedieron los hechos, detrás del teclado hay una jauría dispuesta a todo y sin límites. Lo peor de todo es que parece que va creciendo, se va haciendo más feroz, descarnada, no se conforma hasta no hacer heridas de muerte con la palabra. Si usted no cree en todo lo que le estamos contando, a modo de ejercicio, ingrese a las páginas públicas de personajes conocidos de nuestra farándula en Facebook, de aquellos mediáticos que están en los programas de espectáculos , por ejemplo, a la de la expareja de “Foquita” Farfán, la cantante y hoy empresaria Yahaira Plasencia. Se quedará con la boca abierta, pero no de sorpresa, sino de tristeza, al leer como la insultan de la peor manera, y aunque no lo crean las mismas mujeres. Y la lista es larga, dolorosa, lamentable. ¿Cambiará todo esto en algún momento? ¿Empeorará? A cruzar los dedos.

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