Opinión

El caso Villanueva

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

08 de Agosto del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

De todo lo dicho el martes último por el exjefe de Odebrecht en el Perú, Jorge Barata, lo más grave es lo relacionado con el expremier y congresista César Villanueva, a quien el brasileño ha señalado como el receptor de dos pagos de $30 mil cuando se desempeñaba como gobernador regional de San Martín, en la época en que se adjudicó a dicha empresa la construcción de la carretera Cuñumbuque-Zapatero-San José de Sisa.

Acá hay dos detalles que embarran al dos veces premier, que hasta el cierre de esta columna solo ha dicho que hablará en su momento. El primero es que este dinero habría sido recibido cuando era un funcionario público, por lo que no cabría la figura del “aporte de campaña”, cuya ilegalidad podría ser discutida. Estaríamos hablando de un soborno, de una aceitada, como la que tuvo que admitir la exalcaldesa de Lima Susana Villarán, hoy bajo arresto preventivo.

El otro aspecto que lo deja muy mal parado es que entre abril del 2018 y marzo de este año Villanueva ha sido premier del presidente Martín Vizcarra -antes lo fue de Ollanta Humala-, quien durante casi un año hizo crecer su popularidad declarándole la guerra a la corrupción. Lo irónico es que como “número 2” en el Ejecutivo el Mandatario tenía a un personaje que habría recibido, según Barata, dinero sucio de los brasileños a cambio de darles una licitación.

Recordemos que Villanueva fue el “vacador” de Pedro Pablo Kuczynski por sus nexos con Odebrecht; el que le bajó el dedo al entonces ministro de Justicia y Derechos Humanos, Salvador Heresi, por hablar por teléfono con César Hinostroza; el que pedía la cabeza del cuestionado fiscal de la Nación, Pedro Chávarry; y el que presentó la cuestión de confianza por un conjunto de reformas que debían librarnos de los políticos corruptos.

Tras conocerse las declaraciones de Barata con respecto al expremier Villanueva, el presidente Vizcarra ha pedido que se investigue esta grave acusación, que podría traer más de una complicación a su administración. Es lo mejor que ha podido hacer el jefe de Estado, a quien muchos recomendaron no poner a Villanueva al frente del gabinete -una especie de “premio mayor”, tal como titulamos en Correo al día siguiente- tras haber hecho gestiones para la salida de Kuczynski.

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