Opinión

¿EL CENSO SIRVE?

Columna: PEDRO JOSÉ DE ZAVALA

22 de Octubre del 2017 - 10:38 Pedro José de Zavala

Es indudable que lo que no se mide no mejora. Esta sola afirmación nos debería convencer de que el censo nacional es una prioridad, debido a que su información le permitirá al Estado diseñar políticas públicas que mejoren la calidad de vida de los peruanos. Sin embargo, debemos preguntarnos si el enorme esfuerzo que el país está haciendo tendrá los resultados esperados. Advertimos algunas dificultades para lograrlo.

La primera dificultad está en que la información consignada en la cédula será declarada por todos y cada uno de los ciudadanos, y las personas que hemos trabajado con investigación de mercado sabemos que en general el peruano no suele ser absolutamente sincero con sus respuestas. De otro lado, cuando vemos las preguntas consignadas en la cédula censal, reparamos en que mucha de la información que se busca recopilar será de poca utilidad, especialmente en lo referente a las características de la población. Por ejemplo, la definición de jefe de familia. Esta definición es obsoleta, dado que los roles dentro de las familias son cada día más compartidos. Difícilmente esto podrá ser consignado en la cédula. Del mismo modo, las relaciones de las personas que conforman el hogar con el jefe de familia suelen ser complejas, pues en general las familias peruanas tienen conformaciones poco tradicionales.

Aunque resulta reiterativo, hay preguntas como la raza y la religión que según lo mencionado por las autoridades lo que busca es la autodefinición de las personas, más que mostrar la realidad, lo que hace poco relevante la data. Por último, nos debe preocupar la capacitación de los más de medio millón de encuestadores que realizarán el trabajo de campo y el procesamiento de las cédulas censales, de las cuales depende en gran medida la calidad de la información que se recaude.

Nadie puede dudar de la importancia que reviste el censo, ni de la necesidad de hacerlo. Sin embargo, este censo nos deja la sensación de que se podría haber aprovechado la ocasión de una mejor manera. Es lamentable que tengamos que esperar 10 años para una nueva oportunidad.

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