Hoy vemos con asombro cómo el uso de drones y misiles en los diferentes conflictos en el mundo causan el efecto deseado, es decir, hacer daño al oponente. Sin embargo, no existe fuerza aérea en el mundo que haya reemplazado sus cazas por drones o misiles. Ni Estados Unidos, ni China, ni Rusia, ni los países europeos. Todos siguen invirtiendo recursos en aviones de combate. ¿Por qué? Porque los cazas cumplen funciones que los drones y misiles no pueden reemplazar completamente: defensa del espacio aéreo, interceptación, superioridad aérea, disuasión, control del cielo y capacidad de respuesta inmediata. En Ucrania, por ejemplo, se usan miles de drones, pero tanto Ucrania como Rusia siguen dependiendo de sus aviones de combate para misiones complejas, protección del espacio aéreo y empleo de armamento avanzado. Los drones sirven para vigilancia, ataques puntuales o saturación, pero carecen de la velocidad, autonomía, capacidad de decisión y flexibilidad de un piloto en un caza moderno, como se ha podido apreciar en maniobras tremendamente temerarias en la actual guerra en Medio Oriente.
La defensa del espacio aéreo de un país no se basa en un solo sistema, sino en un conjunto integrado: radares, defensa antiaérea, misiles, drones, guerra electrónica y aviones de combate. Los drones pueden atacar, pero no pueden interceptar ni controlar el espacio aéreo frente a aeronaves enemigas.
Respecto a los 24 de cazas que tiene previsto adquirir el Perú, no es una cifra exagerada. De hecho, es una cantidad mínima para garantizar disponibilidad operativa, considerando mantenimiento, entrenamiento y rotación. Muchas fuerzas aéreas pequeñas operan con flotas similares o mayores.
Finalmente, hay un punto clave: la disuasión. La sola existencia de una fuerza aérea moderna reduce el riesgo de agresión externa. Los cazas no se compran solo para usarlos en guerra, sino para evitar que la guerra ocurra.En resumen, el debate sobre drones es válido, pero no el plantearlos como una alternativa que reemplaza a los cazas. La guerra del siglo XXI no elimina a los aviones de combate; al contrario, los integra dentro de un sistema más amplio donde drones, misiles y cazas cumplen roles distintos, pero complementarios.