Opinión

El Congreso se queda solo...

Así las cosas, en cuatro meses se convocaría a elecciones para designar a un nuevo Parlamento hasta el 2021...

30 de Mayo del 2019 - 10:51 Renato Sandoval

En conclusión, lo que el presidente Martín Vizcarra quiso decir -o lo dijo con todas sus letras- es: señores congresistas, dejen de proteger a corruptos. ¿Eso no los hace corruptos también? Porque, la verdad, es que el fujiaprismo ha tenido la participación más vergonzosa y descarada de los últimos años: el blindaje al exfiscal de la nación Pedro Chávarry.

La cuestión de confianza que plantea el jefe de Estado (será presentada por el premier Salvador del Solar) es un rebote del sentir ciudadano. Sea para la tribuna o no, ha dejado en capilla a los parlamentarios, a quienes ha lanzado la pelota a su cancha para que decidan: o dejan trabajar o se van a sus casas. Se trata de políticas de Estado, no simples caprichos.

De entercarse el fujiaprismo contra la reforma política y seguir protegiendo a Pedro Chávarry, el mandatario está en la facultad de cerrar el Congreso. Como lo ha explicado el expresidente del Tribunal Constitucional, Óscar Urviola, sería el segundo rechazo al Gobierno (el primero fue ante el premier Fernando Zavala. Sí, Vizcarra es la continuación de la administración de PPK).

Así las cosas, en cuatro meses se convocaría a elecciones para designar a un nuevo Parlamento hasta el 2021, con lo cual no podrían postular quienes hoy ostentan una curul en el Legislativo. ¿Conviene? A ellos, no creo. Con tantos anticuchos sobre sus hombros, nadie va a querer perder la inmunidad parlamentaria, sino se verían con la Fiscalía.

Lamentablemente, tal como manda la ley, la Comisión Permanente del Congreso, la misma que blindó a Pedro Chávarry con el voto cambiado del aprista Mauricio Mulder, quedaría en funciones. Tendríamos que seguir soportando a Bartra, Becerril, Letona, Takayama, Vilcatoma, entre otros responsables de la crisis política que atraviesa el país, en el periodo de transición.

A nadie conviene un cierre del Congreso. Se caería lo poco avanzado sobre la lucha contra la corrupción, los cambios en la elección de jueces y fiscales con la Junta Nacional de Justicia, así como las modificaciones en la reforma política. Si todavía cabe la reflexión, queda en manos de la mayoría de Fuerza Popular y sus esbirros apristas experimentar otra actitud. El Congreso se ha quedado solo.

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