Opinión

​El control de fronteras colombiano

No es el primer Estado que adopta una medida respecto de los extranjeros que llegan a su territorio

10 de Febrero del 2018 - 07:45 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El Gobierno de Colombia acaba de decidir medidas de mayor control migratorio ante la imparable diáspora de miles de venezolanos -por la grave crisis político-económica y de gobernabilidad en el país llanero- que llegan a cruzar la frontera para apostarse en tierras cafeteras. A la fecha, se calcula que más de medio millón de venezolanos han llegado hasta el vecino país en busca de oportunidades para realizar el esperado proyecto de vida negado por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro. La medida del presidente Juan Manuel Santos es soberana y por tanto inoponible; de tal manera que -guste o no- corresponde a su visión de la política exterior bilateral el tratamiento que está decidiendo frente a este problema venezolano, que ha comenzado a convertirse también en problema para los colombianos. No es el primer Estado que adopta una medida respecto de los extranjeros que llegan a su territorio. Los países miembros de la Unión Europea ya lo han hecho, cerrando sus fronteras ante las grandes oleadas de personas que decidieron enrumbar hacia el Viejo Continente debido a la guerra en el Medio Oriente, particularmente en Siria. Está claro que los Estados saben cuándo deciden estas acciones que no constituyen actos ausentes de solidaridad. Todo lo contrario. Las medidas se realizan cuando se verifica que el acto migratorio llega a convertirse en un asunto complejo para el Estado receptor. Es cierto que las naciones que han decidido restringir los ingresos de foráneos en su territorio han sido tildadas de arbitrarias; pero lo cierto es que en estas decisiones prima el interés nacional; este siempre es superior, porque se piensa en el bien común de los miembros del propio Estado. En algún momento, el buen trabajo de control migratorio peruano, básicamente permitiendo también el ingreso de venezolanos -que llegaría a más de cien mil a la fecha- conforme la voluntad gubernamental, deberá ser evaluado políticamente. Todo a su tiempo. 

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