Hace algunos días, en el aeropuerto de Ciudad de México, un reportero del conocido programa de espectáculos “Ventaneando” registró uno de los secretos mejor guardados del mundo del espectáculo azteca: el rostro del hijo mayor de Luis Miguel y de la actriz Aracely Arámbula. A los pocos minutos de emitida la imagen del joven de 19 años de edad, esta se hizo viral y generó reacciones de todo tipo. Esto podría haber quedado como una de las tantas situaciones que se generan en el ambiente del espectáculo internacional, pero se está convirtiendo en un tema que provoca opiniones a favor y en contra. Nuevamente se empieza a cuestionar cuáles son los límites que existen respecto a la emisión de imágenes de ciudadanos que no son personajes públicos. Es muy conocido que la madre de los dos hijos del cantante siempre se preocupó por mantenerlos al margen de los medios, y fue tan cuidadosa, que solo se tenían fotografías del hoy joven cuando era un niño. La actriz estuvo atenta de cada detalle para que sus hoy, dos muchachos, vivieran su infancia y adolescencia sin el asedio de los medios de comunicación. Pero esto finalmente se terminó, por la decisión de un reportero que consiguió su “primicia”, pero evidenció el rostro de alguien que no pidió ser mostrado. Pero, aterricemos el asunto en nuestro país. Si esto sucediera aquí, con el hijo de un famoso que no quiere ser relacionado con su padre o su madre, y además se ha cuidado en mantener su identidad en reserva, nuestro Código Penal lo ampara en los artículos 154 y 157. Estos dicen: Si las imágenes, aunque no sexuales, revelan aspectos de la vida personal, familiar, o datos sensibles (políticos/religiosos) sin autorización, el código lo reprime. Estamos hablando de personajes que no son públicos, cuyas vidas no son relevantes para el público, aunque, los famosos también están protegidos, solo que prefieren, ante los excesos, evitar las demandas por lo onerosas y extenuantes que estas resultan. Hay que recordar que nuestra Constitución garantiza la intimidad y la propia imagen. Su uso sin permiso puede implicar responsabilidad civil por daños y perjuicios. Lamentablemente, hoy las redes sociales, se han convertido en tierra de nadie, y si los programas de televisión en señal abierta tienen límites y se pueden tomar acciones legales en contra de estos, en el ciberespacio todo puede suceder.
EL DERECHO A LA IMAGEN, columna de Johnny Padilla
Opinión