Opinión

El dibujo político de Keiko Fujimori

COLUMNA: JAIME ASIÁN

12 de Marzo del 2018 - 07:00 Jaime Asián Domínguez

Finalmente, Keiko Fujimori marcó su territorio y dejó bien sentado que, tras las pircas, como enemigos a vencer para saciar sus apetitos de expansión política, cohabitan el presidente Kuczynski y su hermano Kenji, el líder de los “Avengers”.

El sábado no se guardó nada: vociferó que lo mejor que le puede pasar al Perú es que PPK deje el poder, y luego sentenció que en Fuerza Popular solo permanecerán “los leales, los valientes”. Asu. La consigna parece ser mostrar el sable.

Lo que también evidenció Keiko es que su as bajo la manga, para ganar la partida y “vengarse” de ambos, tiene nombre y apellido: Martín Vizcarra, el primer vicepresidente de Kuczynski, a quien le ha jugado todas sus fichas como inquilino de Palacio en caso su bancada y la comparsa logren vacar al hombre que -contra viento y marea- indultó a su padre.

Si Kuczynski, además de ganarme las elecciones, me arrebató a Kenji, es hora de sacarlo y, encima, suplirlo con quien debería ser su brazo derecho. Palabras más, palabras menos, este sería el pensamiento que actualmente gobierna compulsivamente a la lideresa de las huestes “naranjas”.

Este dibujo político de Keiko ha llevado a varios ppkausas a la indignación y olfatean algún grado de traición en el accionar de Vizcarra, mimetizando incluso al propio mandatario con la misma sospecha; sin embargo, falta escuchar el alegato del actual embajador del Perú en Canadá para saber si la felonía está en marcha.

¿Qué dirá don Alberto Fujimori de todo esto? Ya va siendo hora de que también trace una raya, como Pizarro y los 13 de la Isla del Gallo.

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