Opinión

El director de colegio y el liderazgo educativo

COLUMNA: IDEL VEXLER

16 de Abril del 2019 - 07:00 Idel Vexler

El liderazgo, según Richard L. Daft (2007), es la “relación de influencia que ocurre entre los líderes y sus seguidores, mediante la cual las dos partes pretenden llegar a cambios y resultados reales que reflejen los propósitos establecidos, ciertamente en la perspectiva de una visión y una misión compartida”. Quien lidera debe tener competencias directivas que involucran capacidades, conocimientos y actitudes para mediar en la manera de ser y actuar de otras personas, tanto a nivel individual como grupal, con el fin de alcanzar metas y objetivos previstos. Hablamos de “mediación” porque creemos que un líder debe poner en práctica lo que sostiene y quiere cuando se vincula intersubjetivamente con el colectivo que dirige.

En las instituciones educativas, se espera que ese liderazgo lo ejerza el director. Para tal efecto, debe tener un perfil profesional que le permita desempeñar el principio de autoridad poniendo en juego lo siguiente: confiabilidad, buen trato, tolerancia, escucha, transparencia, diálogo, innovación, responsabilidad y, sobre todo, trabajo participativo y en equipo.

El liderazgo del director de colegio permite: viabilidad de una gestión eficiente y transparente; desarrollo de los conceptos de inclusión e interculturalidad; convivencia democrática y fortalecimiento de la autoestima y la identidad institucional. Del mismo modo, promoción y práctica de valores y actitudes; estímulo de la participación crítica y constructiva; y el desarrollo de un clima institucional positivo que favorezca los aprendizajes y la formación integral de los estudiantes.

En ese sentido, el buen director de una institución educativa debe liderar la gestión institucional y pedagógica para la participación creativa y el compromiso de los siguientes actores: equipo jerárquico; tutores y docentes; padres de familia, estudiantes y exalumnos; y autoridades y líderes comunitarios.

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