Opinión

​El drama anunciado

El vendaval llegó y como era previsto llenó de barro a los principales líderes políticos, incluyendo al Presidente en ejercicio

03 de Marzo del 2018 - 07:35 María del Pilar Tello

El vendaval llegó y como era previsto llenó de barro a los principales líderes políticos, incluyendo al Presidente en ejercicio. Jorge Barata habló y la primera conclusión es que todo el dinero, no bancarizado, que repartió entre los candidatos presidenciales proviene de fuente oscura y los beneficiados no podían desconocerlo. Lo segundo es que el espectro ha sido abierto, incluyendo a intermediarios que se han esmerado en negar la recepción. Lo tercero es que ingresamos a una etapa oscura, que nuestra política ha sufrido un sismo, que la población está en shock con una profunda crisis de confianza. Con mucha incertidumbre y angustia por el destino del país, que había remontado y ahora parece paralizado y bloqueado por la pena y la decepción.

Jorge Barata habló pero no basta, el Ministerio Público deberá usar sus declaraciones para encontrar las evidencias. No puede ser mi palabra contra la tuya. Afirmaciones contra negaciones. Se juega la legitimidad y la eficacia de la lucha contra la corrupción convertida en cáncer terminal, que como nación debemos liquidar. Fiscales y jueces deben combatir la impunidad, ante un sistema de sobornos o de donaciones a campañas electorales no tipificadas como delito. Deben investigar y sancionar. Les toca romper las inercias ante una corrupción que no debe más ser impune. “Lava Jato” puede ser una lápida o una oportunidad. La última vez que estuvimos en shock similar fue cuando vimos los vladivideos de la salita del SIN, donde autoridades y políticos tenían un precio pagado por el asesor. Hoy también hablamos de precios pagados por una gran mafia corruptora internacional que ha jaqueado a nuestros países. Por eso, la cooperación es una fortaleza. “Lava Jato” tiene muchas aristas. Ojalá podamos enfrentarlas poniendo por delante las reglas del derecho y de la democracia, para que esa refundación política y ética -que no hicimos cuando cayó el fujimorismo- sea hoy posible.

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