Opinión

El drama de la desunida oposición venezolana

Columna de Miguel Ángel Rodríguez Mackay

25 de Octubre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El penoso espectáculo de ayer en Venezuela, en el que cuatro electos miembros de la oposición al régimen de Nicolás Maduro han juramentado el cargo de gobernador ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, desoyendo todos los llamados para no hacerlo de la sociedad política principista, pero sobre todo de la población que lucha para ver fuera del gobierno a Nicolás Maduro, vuelve a colocar en el centro de la tragedia de este país hermano, que se cae a pedazos por la incapacidad de su gobernante, la profunda falta de unidad que requiere precisamente para vencer a la dictadura. No son pocos los hechos que lo han puesto en evidencia, y es muy probable que el Gobierno haya sabido sacarle partido a esta vulnerabilidad. Nunca vimos, por ejemplo, a Henrique Capriles asumiendo el liderazgo para lograr la libertad de Leopoldo López, ni lo fue a visitar en las mazmorras de Ramo Verde y, por si fuera poco, al cambiársele el lugar del cumplimiento de la p-ena, ni por asomo se lo vio visitándolo en su casa. Es comprensible suponer la rivalidad que existe entre ambos máximos exponentes de la oposición, sobre todo si, como sabemos, no será difícil suponer que en otras condiciones ambos lidiarían por la Presidencia de su país. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a las diversas agrupaciones opositoras y que logró un categórico triunfo frente al chavismo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, no ha podido cuajar la espera unidad. Los elegidos para la Asamblea Nacional, que hoy ha sido defenestrada por Maduro, se dispararon cada uno por su lado y hasta el propio Capriles acaba de romper políticamente con esta coalición. El gobernante no será derrocado; más bien la flaqueza opositora lo fortalece. Conocemos de memoria las manifestaciones de la envidia humana, pero racionalmente será necesario saber administrar su impacto; además de Capriles y López, está María Corina Machado, Julio Borges, etc., y otros más, donde todos quieren liderar la oposición y, por supuesto, ser candidatos a la Presidencia u otros altos cargos. Sin unidad, pretender acabar con Maduro es iluso.

tags