Opinión

El duro camino a la reconciliación

COLUJMNA: EDITORIAL

10 de Enero del 2018 - 07:30 Editorial

¿Cómo se le puede llamar al gabinete de ministros que juró ayer ante el presidente Pedro Pablo Kuczynski? De plano, descartamos que sea de la reconciliación, si desde el saque nomás acaba de romper un acuerdo del Partido Aprista con la inclusión de Javier Barreda Jara como ministro de Trabajo y de Abel Salinas en la cartera de Salud.

No le restamos méritos profesionales al flamante ministro de Trabajo, pero acaba de ser expulsado del Partido Aprista mientras le daba el sí al Mandatario durante su juramento de servicio al Estado. Por eso, es un gabinete de la provocación a una facción del aprismo encabezada por Alan García, pero autorizado por el ala rebelde que lidera Jorge del Castillo.

Los nuevos ministros no representan una reconciliación y solo tienen un nombre figurativo para calmar -sin éxito- las aguas de otros mares políticos. Tal vez pueda entenderse que la intención del Gobierno haya sido lograr un gabinete de consenso con la mayor cantidad de partidos de la oposición, pero ha sido un fracaso.

El propio jefe de Estado afirma que tal vez la reconciliación sea un objetivo difícil de alcanzar, pero que seguirá bregando para llegar a la meta. Sin embargo, meterse en una camisa de once varas ha sido un acto voluntario de esta gestión. La búsqueda del diálogo con otras tiendas políticas ha comenzado mal.

Esperamos, eso sí, que muy aparte de las torpezas cometidas para la conformación del nuevo gabinete de Mercedes Aráoz, los ministros trabajen en busca de la reconciliación con los ciudadanos, que hasta ahora no ven con este gobierno un despegue que nos lleve al desarrollo social y económico.

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