Opinión

EL ESTADO Y SU CLASE POLÍTICA NEGLIGENTE

Columna de Miguel Ángel Mackay

26 de Noviembre del 2017 - 08:20 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Durante mi ponencia en el reciente Congreso de Lucha Contra el Terrorismo en la Universidad San Ignacio de Loyola - USIL, he reiterado que la clase política peruana históricamente es mediocre; porque nunca jamás se comprometió con el interés nacional y con los verdaderos derroteros del Estado peruano en sus 196 años de vida independiente.Para referirme stricto sensu al terrorismo, derrotamos a Sendero Luminoso (SL) en los años noventa, luego de que ensangrentara el país durante los ochenta; pero desde esa victoria, medida con la detención y condena de Abimael Guzmán (1992) y de gran parte de su cúpula de delincuentes, nos hemos dormido en nuestros laureles soñando en la imperdonable sociedad del statu quo. Voy a explicarlo. 1° Para qué incorporamos en la Constitución Política de 1993 la pena de muerte en caso de terrorismo si hasta ahora no es aplicable. Está de adorno y esa es responsabilidad directa de TODOS los gobiernos y parlamentos que tuvimos en los 25 años siguientes. 2° El Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación - CVR (2003) nunca jamás calificó nominalmente a Sendero como grupo terrorista. Es verdad que hizo responsable al Partido Comunista del Perú “Sendero Luminoso” del mayor número de acciones violentas; pero por supuesto que no era jurídicamente igual que decir “grupo terrorista Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso”. Esa deliberada y punible redacción llegó a empoderar a los terroristas en sus insólitas demandas ante la Corte Interamericana de DD.HH. 3° En este último cuarto de siglo, nuestros jóvenes, adolescentes, niños e infantes no han conocido una sola política pública, educativa ni transversal, seria ni profunda sobre lo que hizo SL; por ello, se dejan envolver por los caviares camuflados como hasta ahora en espacios estatales, quienes no hicieron nada para impedir o neutralizar la aparición del Movadef. Sendero EXISTE y actúa según las circunstancias; y el único responsable de ello es el Estado negligente, que en este importante tiempo no ha sido capaz de elaborar una política de Estado contra el terrorismo. A nuestra clase política le siguen temblando las manos.

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