Opinión

EL FACTOR INDÍGENA EN LA VIDA POLÍTICA DE ECUADOR

COLUMNISTA: Miguel Ángel Rodríguez Mackay

11 de Octubre del 2019 - 08:30 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Los recientes episodios de convulsión económico-social en Ecuador han vuelto a poner como protagonistas a los indígenas de este país vecino, miembro de la Comunidad Andina, y cuya fama ha sido, precisamente, llegar a jaquear a gobiernos pasados, como pasó en 1997, provocando la caída del excéntrico presidente Abdalá Bucaram y en el 2000 de Jamil Mahuad, que recordamos por haber concretado el acuerdo de paz definitivo con Perú, al firmar el 26 de octubre de 1998 con Alberto Fujimori, el Acta de Brasilia. La población indígena representa el 7% del total de ecuatorianos, es decir, supera fácilmente el millón de ciudadanos y se hallan, principalmente, en las provincias de Chimborazo, Pichincha, Imbabura, Cotopaxi, Morona Santiago y Napo. La Constitución ecuatoriana los reconoce al consagrarlos como miembros de una nación intercultural y plurinacional y reconoce la existencia de nacionalidades como Kichwa, Shuar, Achuar, etc. Sus derechos colectivos también están incorporados en la Constitución que los ha empoderado y eso es muy bueno e importante, porque nada es más relevante que reconocerse el Estado en su población originaria y precolombina. No son fáciles de convencer y esa actitud no es nueva.

Durante el virreinato, los sistemas de corregimientos, primero, y de encomiendas, después, implementados por la Corona en los pueblos conquistados del denominado Nuevo Mundo no fue nada fácil en tierras ecuatorianas. No fueron los únicos. En nuestro país, los chancas y los huancas opusieron resistencia al proceso del sincretismo europeo con la población precolombina, por lo que técnica e históricamente jamás fueron conquistados por los peninsulares. La explosiva situación ecuatoriana por las recientes impopulares medidas decididas por el gobierno de Lenin Moreno podría terminar -no lo deseamos-, con una tercera defenestración presidencial en menos de 22 años. Un escenario, en ese sentido, terminará empoderando a los indígenas como nunca antes en la historia ecuatoriana. Veremos si mutuamente deciden negociar o si mantienen posiciones cerradas e indoblegables que podrían liquidar a Moreno.