En menos de tres semanas, el Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) elevó en dos oportunidades la proyección de la intensidad del fenómeno Niño Costero que ya se vive en nuestro país. Pasó de débil a moderado y luego de moderado a fuerte y se espera que se prolongue hasta marzo del 2027.
Tanto El Niño como El Niño Costero son fenómenos cíclicos, predecibles y bien documentados. Pese a esto, nuestro país los ha sufrido cada vez que se han reportado. Miles de damnificados, zonas de cultivo perdidas, daños a la infraestructura nacional se repiten una y otra vez. Otra constante que se repite es la falta de prevención.
Las autoridades no actúan antes del evento, reaccionan cuando ya ocurrió. Podríamos dar muchas explicaciones para esta negligencia, pero la principal es que luego de ocurrido el desastre se declara la emergencia y, con ella, se habilitan las contrataciones directas, sin licitación.
Prefieren exponer a millones de personas a un evento climático que podría hasta acabar con sus vidas en vez de prevenir para poder mover dinero rápido y sin rendir cuentas y beneficiarse con ello.
El Niño ya está presente y la pregunta no es si habrá desastres sino si estamos listos para enfrentarlo.
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