Opinión

El gato PPK

COLUMNA: JAIME CHINCHA

23 de Febrero del 2018 - 07:00 Jaime Chincha

PPK lanzó el lunes un mensaje criticable en fondo, mas no en forma. Parece haber aprendido, muy tarde, que en política las formas cuentan. Si esos gestos los hubiese tenido antes, otra habría sido, quizá, la historia. “Yo me voy a defender panza arriba contra todos los editoriales y los que dicen que debo renunciar”. Somos varios los periodistas que le hemos pedido que dimita. Desde esta columna, lo dijimos dos veces: “Que Vizcarra, ahora sí, vaya calentando”, el 2 de febrero; y “lo más inteligente para acabar con esta turbulencia es que PPK renuncie, pero eso no ocurrirá”, el viernes pasado. Según la cronología de esta semana, en efecto, PPK no se irá por más realismo político que lo exija. Una versión difundida ayer por La República confirma nuestros datos de un Vizcarra calentando en la banca, a la espera del desenlace de la crisis. Contradiciendo a Meche Aráoz, cuando dijo que ella y él se irían con PPK, la nota señala que “Vizcarra entiende que es su obligación y responsabilidad respetar lo que establece la Constitución”. Así que la estrategia de parapetarse en el cargo servirá solo por unas semanas, o unos pocos meses. Decir que se defenderá “patas arriba” devela lo que PPK en verdad sabe de sí y su destino. Esa postura es la de un gato cuando se ve en riesgo, acorralado, en peligro. No sabemos cuántas vidas ya perdió el felino PPK, pero según el fiscal Rafael Vela, Barata no hablará de él. Veremos qué llega de Brasil y qué otras pruebas aparecen en el camino. Por la necedad miope de PPK, el país seguirá paralizado, viendo si el gato que nos gobierna agota sus siete vidas.

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