Opinión

El gran cuento

Columna: IVÁN SLOCOVICH

29 de Noviembre del 2017 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Cuando el fujimorismo se venía abajo en los primeros meses de este siglo, luego de la difusión del célebre y escandaloso video que tenía como protagonistas a Vladimiro Montesinos y Alberto “Beto” Kouri, el cual evidenciaba el grado de putrefacción del régimen, surgieron las fuerzas políticas “democráticas” y “cívicas” que se ofrecieron a salvar al Perú del abismo, tratando de mostrarnos una cara muy distinta a la que veíamos todos los días en las escenas grabadas en el SIN.

Sin embargo, después de 17 años, es lamentable comprobar que esa gente, que aparecía como la “salvadora” de la moralidad y la decencia tras las corruptelas de un gobierno que salía por las patas de los caballos y con varios de sus rostros visibles en la cárcel, estén ahora en el mismo saco que los primeros, comenzando por los “salvadores” del Perú llamados Alejandro Toledo, el “Pachacútec” de la democracia; y Ollanta Humala, el “héroe” de Locumba.

Tenemos también a los apristas, que con sus nada santos “narcoindultos” y sus asuntos por aclarar con la constructora Odebrecht, y ahora a la sacrosanta izquierda, la “reserva moral”, cuyo rostro visible, Susana Villarán, la única que pudo obtener algo importante por cuenta propia en las urnas, ha resultado embarrada hasta el cuello por más que insista en que es honesta, que vive modestamente y que es víctima de un complot de grupos de poder y los medios.

Tremendo fiasco el de los peruanos al creer en esos grupos y personajes que se mostraron como la antítesis de lo visto en los años 90. Todos marchaban por las calles, todos se sentaban en la mesa de diálogo promovida por la OEA en el hotel Country y exhibían sus rostros de asco ante lo que pasaba con el régimen que se desmoronaba. Todo eso para terminar, salvo honrosas excepciones, desfilando por la Fiscalía, presos como Humala o prófugos como Toledo.

Para que el país se recupere de este gran golpe de ver a sus “salvadores” tan embarrados como los “verdugos”, urge que el sistema de justicia actúe con rapidez y nos libere de la sensación de impunidad que reina, especialmente desde que hace un año se confirmó que Odebrecht compraba gente para ganar licitaciones. Han pasado 12 meses y es poco el avance que se ve en esta maraña de corrupción. Falta mucha mayor acción para hacer justicia y recuperar la moral dañada.

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