Opinión

​El lado sano existe

Los audios dados a conocer -por el periodismo valiente y comprometido con los valores- son legales y autorizados por un fiscal y un juez

21 de Julio del 2018 - 07:33 María del Pilar Tello

La crisis institucional de la justicia en el Perú escala desmesuradamente. Sabíamos que la corrupción reinaba malamente entre algunos magistrados, jueces y fiscales, pero las evidencias continuadas desestabilizan el entramado político y social de la nación. Todo un poder del Estado, nada menos que el encargado de aplicar las leyes e impartir justicia, ha alcanzado tal extremo crítico que está siendo desdibujado, al punto de desaparecer del escenario público. Y ello sucede a muy poco tiempo de la crisis en el Ejecutivo que desembocó en la renuncia del Presidente de la República, que aunque felizmente resuelta con el relevo constitucional torna mucho más grave el que otro poder del Estado, fundamental para el equilibrio de poderes y la democracia, se encuentre en gravísimos problemas. Y en un contexto de decepción respecto de las instituciones que se encargan de las relaciones de poder, especialmente el Congreso, donde algunos representantes están fuertemente cuestionados.

La cuestión fundamental es la precariedad moral que desemboca en la inseguridad y de ahí en la inestabilidad que torna ingobernable al país. No debemos generalizar. El grito de que se vayan todos implica ganancias a río revuelto. No podemos olvidar el lado sano de las instituciones. Recordar que ha sido el mismo sistema de justicia el que ha permitido el descubrimiento de estas prácticas corruptas que vienen de lejos, refugiadas en la impunidad de la oscuridad. Que los audios dados a conocer -por el periodismo valiente y comprometido con los valores- son legales y autorizados por un fiscal y un juez. Que esa es la forma saludable de responder a situaciones inadmisibles. Que así se combate la contaminación que excluye a los mejores ciudadanos. Y que es la buena forma de ejercer el poder para evitar la deslegitimación absoluta que caracteriza a los Estados fallidos. Es con esa parte sana de las instituciones que debemos conectar.

tags