Como broche de oro a la catastrófica entrevista que dio a CNN, el presidente Pedro Castillo ha dejado su peligrosísima propuesta de “consultar al pueblo” si es que nuestro país debe regalar una salida al mar a Bolivia, que se quedó sin costa hace más de 140 años no por acción del Perú, sino de Chile, que es a quien los vecinos del altiplano deberían reclamar nuevamente, pues ya lo hicieron una vez ante La Haya y les fue muy mal.

Sin embargo, antes de dar estas declaraciones que han significado un verdadero papelón internacional, alguien en Palacio de Gobierno debió advertir a su jefe que lo que plantea es un completo disparate no solo a nivel político ya que linda con la traición a la patria al pretender regalar suelo y mar soberano, sino que además lo manifestado no tiene el menor sentido jurídico, pues la actual Constitución prohíbe expresamente ese tipo de consultas “al pueblo”.

Según ha señalado el constitucionalista, profesor universitario y columnista de Correo, Carlos Hakansson, la actual Carta Magna dice en su artículo 118, inciso 15, que al mandatario le corresponde defender el territorio y la soberanía. De otro lado, en el artículo 32 se establece que no cabe referéndum sobre tratados internacionales. Cabe recordar que nuestra frontera con Bolivia fue definida por el Tratado Polo-Bustamante. Entonces, el presidente Castillo y “el pueblo” no pueden regalar nada. Pero lo de Bolivia no ha sido lo único vergonzoso que dijo el profesor Castillo respecto a otros países. Su intento fallido de salirse por la tangente para no condenar las dictaduras impresentables de sus “compañeros de ruta” Nicolás Maduro (Venezuela), Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Daniel Ortega (Nicaragua), es también una muestra de la escasa vocación democrática de quien por esas cosas que solo ocurren en el Perú, pasó de ser un agitador radical y cercano a bandas terroristas, a jefe de Estado.

Ningún peruano que ame su patria, puede estar tranquilo con la “idea” del mandatario de entregar a Bolivia parte del suelo y mar peruanos, por los que han muerto miles de personas, militares y civiles. Qué dirán ahora los tacneños que votaron masivamente en la segunda vuelta por el profesor. ¿Van a regalar sus playas? El único feliz con todo esto debe ser Evo Morales, el que entra y sale de nuestro país cuando le da la gana, y al que el gobierno del lápiz trata como jefe de Estado en funciones. Indignante.