Opinión

El mejor homenaje.

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

15 de Abril del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

En una semana se cumplen 22 años de la operación militar Chavín de Huántar, que permitió sacar con vida a 71 de los 72 seres humanos que estuvieron cautivos en la residencia del embajador de Japón en Lima y, sin duda, los peruanos recordaremos con gusto y patriotismo esta gesta, que implicó un gran golpe al terrorismo. Y, como no podría ser de otra manera, habrá palabras de elogio y homenaje para los que pusieron el pecho al momento de sacar a los cautivos.

Sin embargo, el mejor homenaje que podría dar el Congreso a los heroicos miembros del Ejército y la Marina de Guerra, así como a los policías y mineros que participaron en esta brillante operación, sería mandar de una vez a su casa a la congresista izquierdista María Elena Foronda, aquella que tuvo como asesora de su despacho parlamentario nada menos que a una sentenciada por ser parte de la banda terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

El caso de esta señora aún no tiene fecha para ser visto en el pleno del Congreso. La Comisión de Ética ha pedido la benevolente sanción de 60 días de suspensión por dar empleo en el Estado a una feroz terrorista perteneciente a la misma banda que tomó la sede diplomática japonesa a fines de 1996, pero hasta ahora nadie sabe en qué momento será puesto en agenda este asunto, que se hizo público hace casi un año a través de un programa de televisión.

Sería muy irónico que esos mismos congresistas que aún no deciden sancionar a su colega Foronda por llevar al Congreso a una terrorista responsable de las “cárceles del pueblo”, nos salgan en estos días con discursos, homenajes y entregas de diplomas y medallas a los heroicos comandos. Si se van a quedar de brazos cruzados ante semejante afrenta al país cometida por la legisladora de izquierda, sería mejor que permanezcan callados y no hagan el ridículo.

El caso de Foronda debió verse en el pleno a inicios de este mes, en que se esperaba que la manden por 60 días a su casa, pero como estamos hablando del Congreso del Perú, donde todo puede pasar, se salvó porque la enviaron de viaje a Bruselas. Sería bueno que la Junta de Portavoces decida de una vez cuándo se pondrá en agenda la sanción a quien dio empleo en su despacho a una cómplice de asesinos como Néstor Cerpa y Rolly Rojas, (a) “El árabe”. La burla no puede continuar

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