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EL MINISTERIO DE LA DISCORDIA, columna de María Isabel León

Columna de opinión

María León

Actualizado el 04/08/2024, 08:16 a.m.

Chile, Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, España, Italia, Japón, Paraguay, Emiratos Árabes, El Salvador, entre muchos otros países, poseen un “Ministerio de Obra pública”.  En general, este suele ser pensado como aquella entidad encargada de las obras de infraestructura que realiza un Estado, tales como vías, puentes, represas, aeropuertos, hospitales, colegios y un sinfín de otras más que benefician la calidad de vida de la población, así como de su mantenimiento y administración. Ciertamente en el Perú, el tema de infraestructura y obra pública se ha venido planificando y ejecutando desde distintos ministerios, gobiernos regionales, locales y desde distintas entidades creadas especialmente para tal fin, pero con bastante dispersión.

La reforma del Estado es una aspiración que tenemos todos peruanos hace años: no podemos seguir haciendo lo mismo, esperando obtener resultados distintos. Pero, si ante cualquier nueva propuesta reaccionamos con discordia, ninguna aguja parecerá querer cambiar de dirección. Así, la mirada hacia un Ministerio de Infraestructura debería proyectarse como una de interés nacional y sobreponerse a la mirada local o regional, de manera que se planifique el desarrollo en base a una realidad colectiva. Un nuevo ministerio, de la envergadura del previsto, que sería arropado con presupuesto, personal y capacidades retiradas y reducidas de otros ministerios, debería manejarse con un directorio altamente especializado, como sucede en el sector privado, que cuide y supervise todos los detalles de planificación necesarios, y que se desarrolle a través de un plan integral nacional bien estructurado. Asimismo, se deben flexibilizar las trabas burocráticas impuestas por la sobre regulación y que afectan la inversión en los proyectos de obra pública e infraestructura, así como simplificar tramites obsoletos y absurdos a través de la digitalización,  permitiendo la promoción de la inversión, garantizando la predictibilidad y seguridad jurídica que se requiere en toda actividad.

“Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando quitas la vista de tus metas”, sostenía Henry Ford. No quitemos la vista sobre nuestro futuro promisorio y permitámonos discutir sobre la mejor forma de consolidar las obras de infraestructura que generen el desarrollo y bienestar de nuestro país.

EL MINISTERIO DE LA DISCORDIA, columna de María Isabel León

Columna de opinión

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