Opinión

El norte castigado

Sería imperdonable que luego de la desgracia los sistemas de control no detecten a los sinvergüenzas

23 de Marzo del 2017 - 07:06 Iván Slocovich

En marzo de 2010 llegué a vivir a Trujillo para asumir el cargo de director de las cinco ediciones de Correo en el norte (de Tumbes a Chimbote). Aparte del fenómeno de las extorsiones y la delincuencia, que más bien se ha incrementado en estos tiempos, soplaban buenos vientos en esa parte del país. Se hablaba de la agroexportación y la anulación del desempleo en el campo, del turismo, de la instalación de centros comerciales, restaurantes de franquicias y sedes de universidades capitalinas.

Lamentablemente, todo el bienestar futuro tendrá que esperar, pues El Niño costero ha barrido con carreteras, puentes, tierras de cultivo y viviendas particulares, todo lo cual habrá que reconstruir con varios millones de soles. Veamos nomás en La Libertad los daños sufridos por la obra de irrigación Chavimochic, que permitió convertir un desierto en fértiles centros de producción de vegetales para la agroexportación. Reparar esto costará mucho dinero.

Es por eso que el gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski, que estará al frente del país por los próximos cuatro años, tiene la gran responsabilidad de llevar a cabo la reconstrucción y hacerla de manera eficiente para que el desarrollo del norte del país no haya sido solo una corta etapa, un hipo en la línea de tiempo de la historia de esta parte del país, que ya se había visto castigada con los fenómenos El Niño de 1983 y 1998.

Pero la reconstrucción no tiene que ser solo eficiente, sino también honesta, sin que intervengan las malas artes de los funcionarios que desde ahora estarán frotándose las manos sabiendo que dentro de poco les llegarán los recursos para las obras. Ya hemos tenido muy malas experiencias con gobernadores y alcaldes en esa zona del país (Tumbes, Chiclayo, Áncash) y sería imperdonable que luego de la desgracia los sistemas de control no detecten a los sinvergüenzas de siempre.

Se viene un frenazo para el país tras la catástrofe, y en especial para la costa norte, que tenía buenas perspectivas de desarrollo pese al hampa que no se detiene. El actual gobierno tiene en sus manos la posibilidad de pasar a la historia por haber llevado a cabo una reconstrucción eficiente, honesta y con daños mínimos, y para eso no se necesitan solo recursos, que sí los tenemos, sino sobre todo voluntad política y capacidad de gestión.

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