Opinión

​El Perú en la Asamblea General de la ONU

La AG es el órgano más plural, de los mayores debates y escenario del multilateralismo por excelencia de la ONU

26 de Septiembre del 2018 - 07:20 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Ayer comenzó la 73.a Sesión Ordinaria de la Asamblea General (AG) de la ONU en Nueva York. La primera se realizó luego de que el 24 de octubre de 1945, acabada la Segunda Guerra Mundial (SGM), comenzara a funcionar la ONU como el mayor foro político del planeta que reemplazó a la fracasada Sociedad de Naciones o Liga de las Naciones (1920). La AG es el órgano más plural, de los mayores debates y escenario del multilateralismo por excelencia de la ONU, pues intervienen voluntariamente los gobernantes de las 193 naciones que integran la organización y en su marco se producen numerosos encuentros bilaterales. El Perú participa activamente en la AG y lo hace privilegiadamente, pues es uno de 51 Estados fundacionales que firmaron la Carta de San Francisco o el tratado constitutivo de la ONU. Por esta razón, el presidente Martín Vizcarra ayer pronunció su alocución en el orden 11 de los 130 gobernantes registrados para disertar. Un poco de historia nos recuerda que en 1945 fue el eminente internacionalista Alberto Ulloa Sotomayor quien firmó por el Perú la referida Carta de la ONU y que el honorable diplomático Víctor Andrés Belaunde ocupó el cargo de Presidente de la AG (1959), es decir, el más alto de la ONU, que hoy ostenta la ecuatoriana María Fernanda Espinosa. Conviene precisar que el cargo de secretario general -por dos periodos consecutivos lo ha ocupado el embajador Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991)- constituye el más importante puesto administrativo de la ONU. Las aprobaciones de la AG son por mayoría de 2/3 de los Estados miembros y en ocasiones por mayoría simple. Sin embargo, el mayor éxito de la AG está en que sus acuerdos -sus resoluciones son solo recomendaciones, pues no tienen carácter vinculante u obligatorio, salvo excepciones- se han logrado por el método del consenso, es decir, acuerdos que no fueron sometidos a votación en la idea de que no quedaran trabados. La ONU sigue siendo exitosa, pues lejos de la frustrada Liga de las Naciones que no pudo evitar la SGM, a lo largo de sus 73 años de existencia, con sobresaltos y críticas, sigue cumpliendo su propósito central, que es el mantenimiento de la paz mundial.

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