El 45% de peruanos considera que el próximo año habrá dificultades económicas en el país. Este pesimismo solo es superado por los argentinos (47%), según una encuesta de Gallup Internacional Asociation entre países latinoamericanos.

La crisis política, las sospechas de corrupción, la casi nula transparencia del presidente Pedro Castillo y el alza de los productos de primera necesidad han generado un rechazo al Gobierno de parte de la mayoría del país y una desesperanza.

Muchos peruanos se preguntan, no sin angustia, si en el 2022 el Gobierno piense en ellos, trabaje para ellos y les asegure las garantías básicas para mejorar sus condiciones de vida. No es posible que en algunos distritos de Lima y provincias del interior del país el galón de gasolina esté cerca de los 20 soles. Ante esta situación, es evidente el hartazgo de los ciudadanos frente a las tantas muestras de caos que padecen a diario.

El Gobierno tiene que resolver estos problemas cuanto antes. Frente a este complejo panorama el jefe de Estado y su equipo tienen que dar una respuesta a la altura de las circunstancias.

El 2022 necesita nuevos vientos. Por supuesto, supone un esfuerzo supremo de previsión, lucidez, disciplina y liderazgo de Castillo. Está claro que no tiene estas características. El mandatario debe saber que otro año de improvisación y demagogia, solo nos llevará al descalabro.