Opinión

EL PODER TRAS EL MEDIO ORIENTE

¿Cómo se explica que un país como EE.UU. actúe al margen del derecho internacional, aun cuando su accionar para algunos resultaría justificado dada la inhumanidad del régimen sirio de Bashar al-Assad, acusado de la muerte de más de 80 seres humanos, atacados con armas tóxicas, prohibidas por los convenios internacionales.

09 de Abril del 2017 - 07:28 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

¿Cómo se explica que un país como EE.UU. actúe al margen del derecho internacional, aun cuando su accionar para algunos resultaría justificado dada la inhumanidad del régimen sirio de Bashar al-Assad, acusado de la muerte de más de 80 seres humanos, atacados con armas tóxicas, prohibidas por los convenios internacionales.

Seamos claros. Washington tenía muchas ganas de intervenir en Damasco, pues desde los tiempos de Barack Obama quiso bombardearla y derrocar al dictador al-Assad. En esa ocasión, el Consejo de Seguridad de la ONU no autorizó una acción militar aérea solicitada por el gobierno estadounidense debido al veto de Rusia y China. Era previsible que en las actuales circunstancias de la guerra, en que Rusia -aliado estratégico de Damasco- al coadyuvar militarmente con el régimen para recuperar la importante ciudad de Alepo (hoy en ruinas) y lograr empoderarse, una nueva solicitud -esta vez de Donald Trump- sería denegada. Por esa razón decidió recurrir al pragmatismo de su acción internacional para recuperar el espacio geopolítico de influencia perdido en Siria. Washington la ejerce sobre Arabia Saudí (el mayor productor de petróleo del planeta), Irak, Egipto y Jordania; incluso logró mediatizar de alguna manera a Irán por un acuerdo de programa nuclear. Por otro lado, los rusos, que también pisotearon el derecho internacional anexando la península ucraniana de Crimea, no se quedan atrás. No son la superpotencia de la entonces Guerra Fría, pero siguen teniendo un poder regional de primer nivel. Es tiempo de que Putin evalúe su persistencia de sostener a al-Assad, a estas alturas, ya que está totalmente desprestigiado y debilitado en el frente interno. La alianza podría salir más cara para Moscú, que ha sido cauto frente al reciente ataque de Washington al solamente declarar la condena de la agresión sin que reaccionara militarmente. Si miramos objetivamente la foto de Siria, confirmaremos que su futuro dependerá de actores exógenos (EE.UU. y Rusia, principalmente) que encontraron en el yihadismo la coartada perfecta para penetrar y buscar hegemonía en el Medio Oriente.

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