Opinión

El pollo a la brasa en nuestra política exterior

​Hoy celebramos a nivel nacional el Día del Pollo a la Brasa, el plato que más comemos los peruanos.

21 de Julio del 2019 - 09:57 Miguel Ángel Rodriguez Mackay

Hoy celebramos a nivel nacional el Día del Pollo a la Brasa, el plato que más comemos los peruanos -muchísimo más que el famoso ceviche- y que por su altísima demanda interna, ya convertido en un plato bandera, deberíamos incorporar en las estrategias de nuestra política exterior en lo que se denomina diplomacia gastronómica. Lo voy a explicar. La política exterior de un Estado no se encuentra en un manual de Relaciones Internacionales o en un libro sobre diplomacia. No. Entendamos que se halla en la realidad, en el día a día de la vida e intereses del Estado que buscamos proyectar fuera del país. Si el pollo a la brasa solemos consumirlo unos 750 mil peruanos cada fin de semana y más de un millón en fechas especiales para la familia como hoy, está claro que este plato puede convertirse en una extraordinaria estrategia para proyectar al Perú por el mundo. Me acuerdo como si fuera ayer la esmerada pollada a la que dos diplomáticos peruanos, muy amigos míos, me invitaron en Tel Aviv, Israel, en el 2002. La disfrutamos con otros connacionales a orillas del Mediterráneo, en pleno Medio Oriente. Lo volví a comer en Belén, en el restaurante de un palestino de origen peruano. A los nacionales que vivimos dentro del territorio patrio no nos tienen que convencer de saborear este riquísimo plato hecho al calor de la brasa y que da vueltas en el horno hasta lograr la cocción completa del ave. Podríamos duplicar o hasta triplicar el consumo si nos lo propusiéramos si miramos fuera de las fronteras. Como en el caso del pisco o el ceviche, por su enorme demanda también deberíamos hacerlo con el pollo a la brasa. Decidamos que para las reuniones internacionales o protocolares del Estado peruano en sus vinculaciones con otros actores internacionales -por ejemplo, la cumbre de la Alianza del Pacífico que se acaba de celebrar en Lima o la inminente 25° Conferencia Anual de la Asociación Internacional de Centros de Formación para el Mantenimiento de la Paz (IAPTC), en que vendrán delegados de los 5 continentes al país-, el pollo a la brasa debería ofrecerse durante la semana de la megarreunión a nuestros temporales comensales foráneos. Que así también sea en nuestras embajadas por el planeta. Como resultado, tendremos muchos más turistas. Es cuestión de visión y decisión.

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