Opinión

El respiro para Huawei

Miguel ángel Rodríguez Mackay - Internacionalista

30 de Junio del 2019 - 11:48 Miguel Ángel Rodriguez Mackay

Donald Trump fue a la Cumbre del G-20 en Osaka, Japón, para destemplar la situación con China, luego del aterrador anuncio de suspender todo tipo de relación con las empresas de comunicaciones con la famosa Huawei. Lo ha hecho decidiendo levantar el veto impuesto a la multinacional de las telecomunicaciones del gigante asiático; sin embargo, hay —a mi juicio— una razón de fondo que ha llevado al presidente neoyorquino a tomar una medida que se creía que podría haber tomado un tiempo mayor. Lo voy a explicar. Era realmente difícil por una ausencia real de hechos comprobables para sostener credibilidad por la opinión pública internacional que la causa por la cual Washington decidió bajarle el dedo a Huawei sean las razones asociadas a actos de espionaje, como se adujo inicialmente. En ese momento, dije que sería tan burdo como el argumento del expresidente George Bush para invadir Iraq en el 2003 al imputarle al sunita Sadam Hussein —que cayó por dictador y abusivo para con los chiitas, que es otra cosa— la existencia de armas químicas, a pesar de que el mentadísimo informe Tenet jamás pudo acreditar que las hubiera. Trump sabe que no puede herir mortalmente a Beijing, porque los chinos no son ningunos improvisados en su carrera internacional por convertirse en el próximo hegemón del mundo y, seguramente, no se iban a quedar de brazos cruzados. La consecuencia para el propio EE.UU. hubiera sido un letal efecto rebote. Trump, entonces, fue preparado al encuentro de líderes de los países más ricos del planeta para darle ese esperado anuncio a Xi Jinping, presidente de China. En ese análisis, Washington, más allá de la política exterior del proteccionismo, decidida legítimamente por el gobierno de Trump, es consciente de que la presencia China en su economía es relevante, sino basta entrar en una tienda en cualquier parte del país para confirmar la incontrastable orbitación de los productos chinos en el mercado estadounidense. Con todo lo anterior, tampoco es que deba asumirse como un retroceso de la Casa Blanca. Nada de eso. EE.UU. sabe muy bien cuándo, cuánto y cómo ajustar a los chinos, que fueron heridos económicamente. Esperemos a ver cuál es el impacto del levantamiento de la medida según la estrategia de Trump y, mientras tanto, Huawei respira.

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