Opinión

EL RESULTADO ELECTORAL CHILENO

Columna: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

21 de Noviembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Las encuestadoras erraron notoriamente. El alto ausentismo que ningunearon decidió el sorpresivo resultado de las elecciones presidenciales del último domingo en Chile. El expresidente Sebastián Piñera lo intuyó y por eso el mismo día del sufragio salió apresurado a instar a la población para votar. Al final de la jornada solo pudo conseguir 36.6%, casi 10 puntos menos de lo anunciado, donde el ultraderechista y pinochetista José Antonio Kast hizo suya esa importante brecha (7.9%). Al otro lado de la orilla, la izquierda chilena lejos de mostrar la unidad de la sonada y auspiciosa Concertación con que sacó del poder a Augusto Pinochet en 1990, luego del plebiscito del año anterior, se desnudó con una profunda escisión al prorratearse los votos entre sus seis candidatos, dos de ellos por encima de los demás -Alejandro Guillier (22.6%) y Beatriz Sánchez (20.3%). No pudieron ocultar su notorio desgaste por los 27 años en que han estado al frente del poder. Mientras a ojo cerrado, todos los votos de los ultraconservadores pasarán a la cantera centroderechista piñerista, nada garantiza que toda la izquierda chilena, arrogada tradicionalmente de unida, cierre filas con el oficialista Guillier que, al quedar segundo, disputará la Presidencia con Piñera el próximo 17 de diciembre.

La apatía y el ausentismo de la primera vuelta ya son cuestión del pasado y veremos una importante participación ciudadana porque la sociedad chilena, profundamente dividida desde los tiempos de la caída del presidente comunista Salvador Allende (1973), votará para que sea ungido como próximo inquilino del Palacio de La Moneda, el candidato de sus profundas adhesiones ideológicas. Piñera ya venció al bloque de la izquierda y gobernó (2010-2014), y podría volverlo a hacer. Deberá valerse de su peso de exjefe de Estado, que en las democracias latinoamericanas concede un plus al candidato (caudillismo) y, por supuesto, de las falencias o vulnerabilidades de la izquierda chilena, sobre todo la gobiernista, imputada últimamente de actos de corrupción, el asunto políticamente más sensible en nuestra región.

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