Opinión

El rol de la OEA hoy en Lima

Columna de Miguel Ángel Rodríguez Mackay

21 de Diciembre del 2017 - 06:46 Miguel Ángel Rodriguez Mackay

La decisión -hasta el cierre de esta columna no confirmada- del secretario general de la OEA, Luis Almagro, de aceptar la invitación del presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, para enviar a Lima observadores del proceso político de vacancia del cargo de presidente, es acertada.

Se hizo porque PPK la formuló en su carta, a la luz del artículo 17° de la Carta Democrática Interamericana, siendo en consecuencia una incuestionable facultad del jefe de Estado peruano que solamente una opinión demagógica, o fundada en el completo desconocimiento, podría cuestionar.

Ahora bien, también debe quedar claro que la eventual participación del foro continental es estrictamente de observación, no pudiendo los emisarios designados, en ningún caso, intervenir o calificar el modus operandi del proceso. Sí, en cambio, podrán emitir un informe de sus impresiones con exclusividad para que sean conocidas por el secretario general, que lo evaluará para eventualmente convocar al Consejo Permanente de la OEA y hasta a una Asamblea General de la organización, en la hipótesis de que por el contenido del referido informe pudiera concluir sobre la existencia de una situación irregular que habría puesto en riesgo la institucionalidad del país.

En ese caso, entonces, recién la propia Asamblea General, que está integrada por todos los cancilleres de los Estados miembros de la OEA, podría emitir decisiones que en el extremo podrían significar hasta la suspensión del Estado en el seno de la organización continental (Art. 21 de la misma Carta), si esa ratio extremis es asumida como ruptura del orden democrático.

Los observadores deberán pegarse a su trabajo de auscultación in loco, es decir, de campo, para verificar si se cumplen la Constitución Política del Perú y el reglamento del Congreso de la República que, como sabemos, tiene fuerza de ley. Ese deberá ser, a mi juicio, su ámbito natural de calificación posterior. Todo lo demás será un marco eminentemente subjetivo que por supuesto no corresponde a la Misión de la OEA que pudiera observar en la jornada política de hoy.