Opinión

El silencio del presidente

Columna: IVÁN SLOCOVICH

17 de Octubre del 2017 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

La decisión del presidente Pedro Pablo Kuczynski de no declarar en persona ante los miembros de la comisión “Lava Jato” lo pone, lamentablemente, en una situación similar a la de Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, quienes desde las cárceles, donde cumplen arresto preventivo por el presunto delito de lavado de activos, también han rechazado responder a las preguntas sobre la muerte de su antiguo vigilante Emerson Fasabi.

El Mandatario debió estar por encima de Humala y Heredia y mostrar su disposición a aclarar lo que haya que aclarar sobre su intervención en la entrega de la buena pro de una de las carreteras Interoceánicas cuando era ministro de Economía y Finanzas del gobierno del prófugo Alejandro Toledo, a quien se acusa de haber recibido un soborno de 20 millones de dólares precisamente por la citada obra.

Si los reclusos Humala y Heredia han optado por el silencio sobre una acusación que los sigue desde hace tiempo y que está relacionada con las famosas agendas donde se consignan millonarias anotaciones, es un tema de ellos. Sabrán ellos por qué se quedan callados por el caso Fasabi. Pero el actual gobernante bien pudo marcar la diferencia, pasar por alto los supuestos “insultos” de los que se quejó públicamente y responder ante quien sea.

Los defensores del presidente Kuczynski argumentan que no es que el jefe de Estado no vaya a responder, sino que lo hará por escrito. Puede ser, pero como bien ha dicho ayer el analista Fernando Rospigliosi en entrevista a Perú 21, parece que el Mandatario teme caer en contradicciones si acude a un interrogatorio presencial. Si no es así, no existe una explicación lógica para rechazar la visita de los congresistas de la comisión “Lava Jato”.

Con su negativa, el presidente Kuczynski está echando sombras sobre su accionar durante el gobierno de Toledo, y se está poniendo al nivel de los reos Humala y Heredia. Craso error político. Pólvora para sus rivales. Mal haría después en quejarse cuando se dude sobre el rol que cumplió en la buena pro de una obra por la que, según los propios corruptores, se habrían pagado millonarios sobornos que tienen contra las cuerdas a Toledo.

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