Opinión

El tiburón y la sardina

A cambio, la autoridad ofrece al legislador no solo romper la botella de champán en la inauguración de la obra...

04 de Enero del 2017 - 09:42 Renato Sandoval

Pescar un tiburón como Odebrecht siempre será mejor que una sardina, pero en la metáfora de la corrupción ambos peces malogran el ambiente. El grande y el pequeño dan lo mismo, así al público le sepa mejor el sabor de un pez gordo que parece difícil de capturar.

Por eso, el Estado debe crear un control más riguroso contra las empresas privadas que también corrompen a los funcionarios públicos. Es verdad, la corrupción no es una exclusividad del sector público, sino veamos que las grandes coimas provienen de la billetera particular.

La coima tampoco es unidireccional, sino que transita como en una gran autopista. Puede ir del privado al público, del público al privado, del público al público y del privado al privado, en la dirección donde mejor se mueva el billete.

Un ejemplo de sobornos del privado al sector público es la participación de algunas constructoras que postulan a una obra de inversión pública, sean municipalidades o gobiernos regionales o nacional. Uno a la inversa es el siguiente: el funcionario que ofrece una coima a un proveedor para que infle el precio de sus servicios y saque su tajada.

De Estado a Estado: cuando algunos alcaldes o gobernadores regionales piden a algún congresista hacer gestión para obtener un mayor presupuesto del Ministerio de Economía y Finanzas. A cambio, la autoridad ofrece al legislador no solo romper la botella de champán en la inauguración de la obra, sino que consiga a la empresa que ejecutará la misma. Todos ganan.

De privado a privado: vas a un colegio exclusivo a pedir una vacante escolar y dejas un cariño para que tengan en cuenta a tu hijo en la lista final. O, el médico de un hospital público que te opera mejor en la clínica particular en la que también trabaja.

Hay que ser bien caídos del palto si creemos que cazando a los peces gordos acabamos con gran parte de la corrupción en el país. Acá necesitamos un cambio en la sociedad empezando por la familia, el núcleo de esta.

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