Opinión

El último gran criollo

¿Nos acostumbraremos a despedir a los símbolos de un género musical sin la esperanza del recambio?

18 de Marzo del 2018 - 08:27 Johnny Padilla

“‘Carretita’, ¿cómo estás?”, saludaba siempre al darte el encuentro Don Jorge Pérez, cantor del pueblo que a sus 96 años nos dejó el jueves último. A él no le importaba que tuvieras nombre y apellido, que te conociera de siempre. Eras “Carreta”, como lo llamaban desde que hizo suyo el vals “Yo la quería patita”, de Mario Cavagnaro, que llevó la replana a los terrenos intocables de la música criolla. Con la partida de Don Jorge Pérez, dueño de un estilo inconfundible, jaranero, a veces desgarrado, caballero a carta cabal, se fue también una de las últimas voces importantes del género criollo que formaba parte de una generación de oro en la que todos sus integrantes brillaban con luz propia. Nombres como Rómulo Varillas, Alejandro Cortez, Rafael Matallana, Roberto Tello, Óscar Avilés, Arturo “Zambo” Cavero” y Luis Abanto Morales, por recordar solo algunos músicos e intérpretes varones notables, nos han ido dejando en los últimos tiempos. A raíz de estas inevitables y periódicas partidas volvemos a plantearnos la misma pregunta: ¿la música criolla goza de buena salud? ¿Podemos reafirmar su vigencia? ¿Nos acostumbraremos a despedir a los símbolos de un género musical sin la esperanza del recambio? En primer lugar, y sin mérito a duda, hay que señalar que talento local, músicos, cantantes, productores relacionados a la música criolla existen, y viven una etapa plena en creatividad y producción. En pocas palabras, hay mucha tela de donde cortar, y de la buena. Si se trata de identificar a los herederos musicales de esos cantores y cantoras que se van despidiendo, hay muchos, y con estilos y repertorio propio. ¿Qué sucede entonces que la mayoría tiene la percepción de que el tiempo se ha detenido? ¿Por qué como “nuevas figuras” de nuestro acervo la gente asocia a artistas que llevan más de 30 años cantando? Una de las causas del poco conocimiento de lo que se está gestando con respecto al género criollo es la casi nula difusión de todo esfuerzo y trabajo musical. Hay esfuerzos en radio y televisión, pero no es suficiente para mantener viva la esencia de una manifestación artística que nos identifica como nación. Pero que la música criolla se mantenga vigente no solo es responsabilidad y esfuerzo de un solo sector, ya que nos compromete a todos. A las autoridades educativas, culturales y sobre todo a las familias, que deben motivar a sus integrantes el amor por lo nuestro.

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