Opinión

EL VALOR DE LOS GESTOS EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES Y EL GOLAZO DE PUTIN

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

18 de Julio del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Los gestos y actitudes de Vladímir Putin durante su reciente encuentro con Donald Trump en Helsinki -en las relaciones internacionales, estos juegan su partido y hasta son determinantes: Evo Morales obsequió al papa Francisco en su visita a Bolivia una cruz en forma de hoz, lo que llamó poderosamente la atención del Sumo Pontífice y hasta de los chilenos- han confirmado que salió más fortalecido que el presidente neoyorquino. Lo voy a explicar. Vimos a un Putin sentado a sus anchas con sus brazos siempre sueltos y su espalda recostada en el ancho asiento, revelando que le fue mejor en el “face to face”; incluso hasta le obsequió un balón de fútbol no solamente porque quiso relievar el Mundial que organizó Rusia, sino porque sabía que Trump no le daría nada en reciprocidad, generando una percepción internacional a favor del presidente ruso. Hubiera sido irrelevante y propio de las reglas de la cortesía internacional si el obsequio se hubiera hecho en Moscú o en cualquier otra parte del territorio ruso, en que a Trump solo le hubiera quedado recibir regalos en su condición de visitante. Realmente a Trump no se le ocurrió qué darle, porque tampoco acostumbra hacerlo. Estaba claro que el republicano quería imponer el guion desde antes de llegar a la capital finlandesa, pero verlo sentado apretándose las manos y decidiendo estrecharlas para saludar a Putin no se vio como una iniciativa; en cambio, se percibió que la reunión para Trump era necesaria y hasta indispensable, pensando en el asunto de fondo del encuentro, el cual no era otro que la mentada y luego negada intromisión rusa, por ambos gobernantes, en las elecciones estadounidenses que le dieron la victoria. Putin ha explotado al máximo su perfil de presidente atlético, el cual siempre será mejor apreciado por la opinión pública internacional que el de extravagante de Trump. Nadie sabe en el fondo el contenido de lo que hablaron en privado y por largo rato. A las relaciones internacionales solo les queda especular coherentemente para los efectos del análisis de tan importantes actores visibles del mundo.

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