Opinión

En ffectivo y rapidito

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

25 de Abril del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Patético el papel de Luis “Chalán” Nava, el exsecretario de la Presidencia de la República en tiempos del fallecido Alan García, quien mientras el martes apareció casi llorando y mencionando a sus hijos y nietos para que lo dejen en libertad, ayer en Brasil fue acusado por Jorge Barata de haber recibido millonarias coimas para “garantizar obras” durante el segundo gobierno aprista. Incluso ha dicho que este personaje, hoy detenido, se molestaba cuando demoraban en darle la suya.

Barata ha dado detalles de la proximidad de Nava con el expresidente García y ha asegurado que el secretario palaciego actuaba en nombre del Mandatario. Ha sostenido también que pedía el dinero en efectivo y sin demoras, que se negó a abrir una “offshore” para facilitar los depósitos y que luego de los pagos fue mejor el trato del Gobierno hacia la constructora, que ya venía ejecutando obras desde la gestión de Alejandro Toledo.

La acusación formulada contra el exsecretario Nava y de paso contra su hijo José Nava, actualmente en Estados Unidos, se suma a lo dicho por Barata el día anterior, en el sentido de que Luis Alva Castro recibió $200 mil para la campaña del expresidente García en el 2006. Será tarea de los defensores de la memoria del fallecido exmandatario demostrar que este no sabía nada de las millonarias andanzas de dos personajes de su entorno.

Ayer se ha conocido un muy extraño audio de la conversación entre el abogado Erasmo Reyna y Barata, grabado en la tarde del martes último en Brasil tras la diligencia de ese día, en que el exjefe de Odebrecht en el Perú afirma que el expresidente nunca le pidió nada. Se entiende que hablan de dinero. Sin embargo, de otro lado, el mismo personaje ha dicho que Nava y Miguel Atala eran como los “Josef Maiman” (testaferros) del fallecido García.

Más allá de los apristas que ayer han terminado embarrados ante lo dicho por Barata, llama la atención que por tercera vez se haya postergado el interrogatorio a Léo Pinheiro, expresidente de la constructora OAS, quien debía declarar sobre presuntas irregularidades en la obra Línea Amarilla que salpican a las gestiones de Susana Villarán y Luis Castañeda. También tendría algo que decir sobre Ollanta Humala, Nadine Heredia y su amiga Rocío Calderón. Aún falta mucho.

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