Opinión

En gustos y colores

Si La La Land, musical nominado al Óscar 2017 como mejor película, que finalmente ganó seis estatuillas que incluyeron mejor diseño de producción, mejor banda sonora, canción original, mejor actriz y mejor director, dividió a crítica y público, qué podríamos esperar de Av. Larco, la película, peruanísima apuesta de Tondero Producciones que se encuentra en cartelera.

09 de Abril del 2017 - 07:29 Johnny Padilla

Si La La Land, musical nominado al Óscar 2017 como mejor película, que finalmente ganó seis estatuillas que incluyeron mejor diseño de producción, mejor banda sonora, canción original, mejor actriz y mejor director, dividió a crítica y público, qué podríamos esperar de Av. Larco, la película, peruanísima apuesta de Tondero Producciones que se encuentra en cartelera. Para algunos, la historia que protagonizaron Emma Stone y Ryan Gosling no merecía ni el más mínimo reconocimiento, “mucho baile y cancioncitas enmarcadas en una endulcorada historia de amor de dos soñadores”, concluían sus detractores, mientras que para otros era “emoción pura, sensibilidad a flor de piel y una trama que coloca a dos personajes que reflejan a todos esos que van buscando por la vida buscando el camino que los lleve a concretar sus sueños”. Posiciones enfrentadas, para unos esperpento, para otros casi obra maestra. Lo mismo se escucha y se lee en estos días de Av. Larco, la película, porque lo que sí es un fenómeno digno de resaltar es que han aparecido de hasta debajo de las piedras, críticos especializados que desmenuzan la cinta con una autoridad que sorprende. Por supuesto que el filme peruano que narra los conflictos, penas y alegrías de cuatro muchachos ochenteros tratando de armar su grupo de rock con la banda sonora de la época y bailes que la complementan, tiene aciertos y también fallas, eso no está en discusión. Y es saludable para que la industria cinematográfica local avance y afine su calidad que se identifique dónde están los errores, hacia dónde debemos apuntar para seguir creciendo como industria. Pero a lo que no nos debemos acostumbrar es a esa suerte de “deporte nacional” que es el del “raje gratuito”, del satanizar a todo lo masivo como malo, de descalificar todo lo que hacen los que no nos caen bien. Finalmente, señoras y señores, cada quién tiene su propia lectura, no solo de una película, también de una novela, de una obra de teatro, una canción o del sonido de la naturaleza. Por eso es que hay quienes se divierten, sufren, lloran con una escena, y hay otros que se mantienen impávidos, fríos y hasta ríen cuando la propuesta de un director va por otro lado. Lo mejor que uno debe hacer es aconsejar que cada quien viva su propia experiencia. Si a usted le decepcionó Av. Larco, la película o cualquier otra cinta, a otro le divertirá, quizás coincidirá con usted o de repente le encuentre virtudes que nadie ve. Así de simple.

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