Hace poco leí un Twitter que decía así: “Parece que el Gobierno y el Congreso han acordado lo siguiente: Lunes, miércoles y viernes la cag… el presidente. El martes jueves y sábado la cag… el Congreso. Domingo descansa”. Palabras más, palabras menos, el concepto encaja perfectamente con la coyuntura política de nuestro país. En lo único que están de acuerdo ambos poderes del Estado es en perjudicar a los peruanos.

Mientras Pedro Castillo y su equipo están dedicados a tiempo completo a mandar al abismo al país, el Legislativo, en vez de estar enfocado en solucionar la crisis, por el contrario, la agrava. Más importa el show. Priorizan los enfrentamientos, insultos y agresiones para dar la imagen que son apasionados, combativos y consecuentes, cuando lo único que hacen es pelearse para defender sus intereses. Así el jefe de Estado no tendrá problemas de quedarse en el cargo pese a su incapacidad y las claras señales de corrupción de su gestión. Debe ser por eso que el Congreso tiene una desaprobación del 83%, según la última encuesta de Datum.

Hace más de 80 años la filosofa francesa Simone Weil sostenía que “casi por todas partes, e incluso por problemas puramente técnicos, la operación de tomar partido, de tomar posición a favor o en contra, ha sustituido a la obligación de pensar. Es una lepra que ha tenido origen en los ambientes políticos y se ha extendido, a través de todo el país, casi a la totalidad del pensamiento”. Ha pasado casi un siglo y en el Perú muchos actúan así. Y ni qué decir los del Gobierno y el Congreso.

Por ejemplo, Castillo fustiga diariamente a sus opositores en medio de portátiles que gritan: “Urgente, urgente, cierren el Congreso”. Una desesperada reacción para mantenerse en el cargo como sea.

Si esta confrontación se perpetua hasta el 2026 la descomposición del Perú será notable. El Congreso tiene hoy la palabra.  Ante la imposibilidad de la vacancia, la vicepresidenta del Congreso, Digna Calle, presentó un proyecto de ley de adelanto de elecciones generales. “La única solución es irnos todos”, dijo. Hemos escuchado voces que comparten este punto de vista como la fujimorista Martha Moyano, la independiente Susel Paredes y el izquierdista Edgard Reymundo. Los siguientes días darán un claro panorama. Por un lado están los que están a favor de una salida constitucional y por el otro, los que se aferran a sus curules y privilegios.