Opinión

En modo #electoral

COLUMNA: ROLANDO RODRICH

27 de Febrero del 2018 - 07:00 Rolando Rodrich

¿Qué hacen los ciudadanos conforme se van aproximando al día de las elecciones, en que deberán tomar una decisión? ¿Pensamos, razonamos? Me apuro a incluirme antes de que me apedreen por insinuar que yo sí sé elegir y ustedes no. Algo hacemos, aunque sea muy rudimentario, antes de decidir el voto, porque eso de los “tapers” no es tan cierto; es una caricatura del grado miserable de clientelismo que suelen buscar los candidatos. Pero, tan mal habla de los electores como de los elegidos. Los candidatos, al parecer, no tienen otra opción que responder al concepto, a la imagen, que se han formado de sus electores. Los tratan conforme creen que son, y la mayoría de las veces nos equivocamos. Las aproximaciones de los ciudadanos hacia la política suele ser muy variada. No todos, apenas una minoría, son animales políticos, leídos y versados en lo que ocurre en la vida pública y los personajes que están allí o que pululan alrededor de lo que parece ser un panal de rica miel. Dicen esto porque es extraño encontrarse con alguien que habiendo estado en un cargo político lo deje en situación de pobreza. Y lo mismo se dice porque poquísimos son aquellos que dejan su actividad profesional privada, la abandonan o descuidan, solo porque su vocación por servir a los demás es muy poderosa. Cierta confusión mental aparece en algún momento de la evaluación: se piensa en la simpatía del candidato, su voz, su porte, su sonrisa, como si se tratara de elegir al mejor personaje de la telenovela turca o de “Los chistosos”. Se evalúa lo que promete, pero nadie enjuicia si aquello es real y posible, o demagogia.

Si el elector fuera consciente de que el presupuesto público es dinero suyo, que se trata de su salud, su seguridad, su educación, su prosperidad, etc., lo evaluaría con todas las precauciones con las que elige el gerente de su empresa, el que conducirá su negocio, a la quiebra o a la prosperidad.

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