Opinión

Entre alacranes

​Por demás es sabido que ningún periodista que se respete es un reproductor de declaraciones, sobre todo aquellas poco creíbles que, de aceptarlas sin cuestionamiento ponen en evidencia sus limitaciones, o complicidad. Si así fuera estaremos aprobando también que robots computadoras nos reemplacen en las tareas de informar.

06 de Diciembre del 2016 - 05:53 Rolando Rodrich

Por demás es sabido que ningún periodista que se respete es un reproductor de declaraciones, sobre todo aquellas poco creíbles que, de aceptarlas sin cuestionamiento ponen en evidencia sus limitaciones, o complicidad. Si así fuera estaremos aprobando también que robots computadoras nos reemplacen en las tareas de informar. Si a eso se le llama informar. Traigo al caso esto cuando saltan a la vista muchas preguntas y prácticas de contrastación de datos que se están ignorando en el caso que enfrentan a la congresista fujimorista piurana que ha acusado a un abogado y periodista de extorsionarla. Cuando era candidata, el Jurado Electoral Especial de Piura (del cual fui miembro) conocía de sus antecedentes, especialmente cuando su propio partido la quiso desembarcar. Desgraciadamente, para su partido y los electores, era muy tarde y ella había cumplido con todas las formalidades. Los estudios y títulos de la historia de vida de ella, y de cada uno de los candidatos, fueron confirmados, por escrito por los centros educativos y universidades. En su caso, la misma universidad que ahora va a investigar si tiene valor o no los grados que dice poseer. El abogado que ahora resulta denunciado por ella como extorsionador, y que trabajó para ella en la campaña electoral, era desde entonces parte de la planilla del rectorado de la Universidad Nacional de Piura y personaje harto conocido en las redacciones, por llevar y traer “casos” de los pasillos de las comisarías, Poder Judicial y fiscalías. Tampoco es extraño que otro asesor legal del rectorado también esté denunciado. Bien sabemos que estos personajes, que suelen presentarse como moralizadores, no podrían prosperar sin un amigo o socio en los medios. Por qué en vez de discutir si existen o son falsos los certificados de estudios, no buscan fotos y testimonios de sus compañeros de promoción. ¿Que nunca se tomaron fotos? ¿Saben que confunde a los periodistas? Que creen que en toda historia debe haber buenos y malos y esto es en realidad un pleito entre alacranes.