Hay datos para mirar juntos. La Libertad, Piura y Lambayeque son las regiones que concentran el mayor incremento de casos de dengue, mientras que si hablamos de una incidencia mayor de casos por cada 100 mil habitantes, 4 de 5 regiones pertenecen a la Amazonía (Madre de Dios, San Martín, Ucayali y Amazonas) y solo uno a la costa (Tumbes).
A este escenario se suma otro factor que puede complicar la situación, 12 regiones tienen más de la mitad de sus distritos en estado de emergencia por peligro inminente de lluvias. Tumbes, Piura y Lambayeque vuelven a aparecer entre los territorios que requieren mayor atención.
La coincidencia no debería pasar inadvertida, ya que, las lluvias generan condiciones que pueden favorecer la proliferación del mosquito transmisor del dengue y, cuando se combinan con territorios donde esta enfermedad es endémica, el riesgo sanitario adquiere otra dimensión.
En ese sentido, la experiencia demuestra que esperar que el incremento de casos se desborde para recién reaccionar termina trasladando la presión hacia los servicios de salud.
La discusión debería enfocarse en qué estamos haciendo para controlar un posible desborde sanitario. La prevención sostenida, el trabajo con la población y la vigilancia territorial deben formar parte de la gestión del riesgo en paralelo a un refuerzo sustancial de la primera línea de atención médica es decir las postas u hospitales de campaña especializados en el tratamiento del dengue u otras enfermedades afines a la emergencia climática debidamente distribuidas en las zonas más afectadas.
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