Opinión

Entrenamiento para ser feliz

No es tanto lo que nos sucede, sino cómo procesamos lo que nos sucede, lo que determina nuestro bienestar

05 de Enero del 2019 - 08:00 Annemie Cuculiza Brunke

El Año Nuevo nos invita con entusiasmo a pensar en nuestra vida, hacer ajustes y establecer metas. Si bien, cada día, hora y minuto presenta esta oportunidad, solemos tener mayor disposición para este tipo de reflexiones en estas fechas. A continuación, presentaré brevemente algunas ideas de la psicología positiva que nos pueden ayudar a tener éxito en nuestras metas del 2019.

Martin Seligman, uno de los padres de la psicología positiva, viene desarrollando desde 1995 un programa en la Universidad de Pensilvania para prevenir la depresión y aumentar la resiliencia (capacidad de sobreponerse a los eventos difíciles de la vida). Basado en la terapia cognitiva (Ellis, 1962), el programa enseña, a través de ejercicios secuenciales, a monitorear y evaluar nuestros pensamientos de forma realista (confrontándolos con el principio de realidad). Sucede que una parte importante de nuestras respuestas emocionales tiene que ver con nuestras creencias. Las creencias que tenemos, sobre el evento que nos es adverso (y sobre nosotros mismos), determina en gran medida cómo elegimos comportarnos. Es decir, no es tanto lo que nos sucede, sino cómo procesamos lo que nos sucede, lo que determina nuestro bienestar. Debemos aprender a identificar la conexión entre pensamientos-comportamientos/emociones.

Una secuencia, que podemos poner en práctica hoy mismo, comienza por “atrapar” nuestros pensamientos. Cuando nos sucede algo fastidioso, por ejemplo, si nos tropezamos y nos caemos en público, ¿cuál es el primer pensamiento que aparece? Podría ser: “¡Siempre me caigo! ¡Soy muy torpe!”. Una vez que “atrapamos” el pensamiento, debemos evaluarlo: ¿Realmente “siempre” nos caemos? ¿Qué tan exacta es esta creencia? ¿Somos inherentemente torpes? Acto seguido, perfeccionamos nuestra evaluación: quizás hoy día estemos cansados. Finalmente, “decatastrofizar” la situación: reflexionar sobre situaciones en donde nos salieron mal las cosas. ¿Cómo solemos reaccionar? ¿Qué es “lo peor” que puede pasar? Siguiendo estas estrategias sencillas, podemos incrementar nuestra resiliencia y aumentar nuestra felicidad. 

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