Opinión

Esclava de sus palabras

“A mí no me parece mal que se censure a los periodistas”, dijo Gisela Valcárcel

27 de Mayo del 2018 - 08:01 Johnny Padilla

“El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”, reza un viejo dicho que no ha perdido vigencia y, seamos sinceros, tampoco es que resulte muy difícil tomarlo en cuenta. El asunto es simple, siempre lo ha sido. Hablas de más, te metes en rollos que no conoces, quieres “florear” pero no tienes el oficio y terminas enredándote en tus propias palabras, diciendo lo que no quisiste, o quizá lo que piensas pero no debes decir. Es mejor el silencio entonces, si no deseas broncas, generar polémica o que finalmente termines reflejado en lo que opinas; que muestres quién eres. Regla que se aplica a todos, pero mucho más a las figuras mediáticas, pues cualquier comentario suyo se convierte en tendencia en redes sociales o al día siguiente en noticia de primera plana. ¿Pero quién dio que hablar la semana que pasó? ¿Quién metió las cuatro con ganas en su afán de preferir el desatino a la prudencia? Pues Gisela Valcárcel, conductora con 30 años en la televisión, que en reciente entrevista con Milagros Leiva opinó sobre a lo que ella considera se deben someter a los periodistas: “A mí no me parece mal que se censure a los periodistas. Para nada. Yo pienso que todo tiene un límite, y podemos ser periodistas o jueces, pero tiene que haber una censura de algún modo. No digo que esté de acuerdo con el caso que me mencionas (el de Magaly Medina y Latina). Sí creo que el periodismo a veces es una fuerza que se une de tal modo que todo lo demás no existe”. Aquí no vamos a pretender interpretar lo que la conductora quiso decir. Tampoco vamos a cuestionar la libertad que tiene de opinar lo que desee. Aquí solo queremos recordarle algo muy puntual. Gracias a que los periodistas en este país no fueron censurados en sus respectivos medios, y venciendo además muchos intereses y hasta amenazas, han podido destapar tantos y espantosos escándalos de abuso, violencia y corrupción que se han echado abajo a presidentes de la República. Si hubiera existido censura como norma propia de un gobierno dictatorial en los últimos tiempos, no hubiéramos conocido las agendas de Nadine ni los nexos de la operación “Lava Jato” en el Perú, por citar solo dos escándalos que siguen trayendo cola. La censura no es buena, nunca lo será, y menos para quienes tienen la obligación de informar con veracidad y revelar muchas veces verdades incómodas para la clase política y económica. Esperemos que la señora Valcárcel recapacite y aclare sus ideas. Es de nobles rectificarse y asumir los errores.

tags