A poco de llegar a los dos millones de espectadores, la cinta “Michael”, del director Antoine Fuqua, se ha convertido en la más taquillera en lo que va del año en el Perú, dejando en un segundo lugar a “Super Mario Galaxy”, su más cercana competidora. La película protagonizada por Jaafar Jackson, sobrino del cantante, que tenía 13 años cuando murió su famoso tío, narra la historia del “Rey del Pop” desde sus inicios hasta su gloria. Sobre las virtudes y carencias de la producción se ha escrito mucho, medio mundo celebra sus escenas musicales y la recreación de la vida del artista, y hay quienes critican que solo se cuente lo bueno de Jackson y se haya omitido la polémica. Al margen de la opinión de los especialistas, que seguirán analizando escrupulosamente la cinta, “Michael” sobre todo, ha generado a nivel mundial un fenómeno que ha convertido en tendencia a un mito de la cultura popular fallecido hace casi 17 años. Uno de esos mitos que estaban latentes en el imaginario popular, que solo necesito una película para volver a reinar y unir varias generaciones que celebran su grandeza. Esa nostalgia de la buena, sirve para mostrar lo que significa ver a una estrella del pop que se forjó en un mundo en el que no existía ese ciberespacio de hoy en el que el talento se mide en millones de seguidores. Michael Jackson, uno de los pocos que puede ser reconocido en el último rincón del planeta, gracias a su “biopic” despierta ese interés en los más jóvenes por un clásico que se forjó en aquellas épocas en la que la industria musical premiaba la originalidad y al trabajo constante. Estos elementos, básicos para mantener una vigencia en el mundo artístico, reafirman en pleno 2026 que el éxito no es producto de ser un fenómeno viral, es fruto del talento, genialidad y de un constante preparación para reinventarse. Y regresando a la película, definitivamente, uno de los elementos vitales del éxito mundial de “Michael”, es la elección del protagonista: Jaafar Jackson. Además de la herencia genética, el muchacho pasó por rigurosas pruebas, y luego de ser elegido para el protagónico, se sometió a una preparación intensa, dura y hasta extenuante. El talentoso joven consiguió asi, no solo la apariencia de su tío, también su estilo de baile, la voz y los ademanes que fueron el sello del “Rey del Pop”. “Michael” no solo es un éxito a nivel mundial, es la reafirmación del la genialidad de un artista que está más vigente que nunca.
ESE MITO LLAMADO MICHAEL JACKSON, columna de Johnny Padilla
Opinión