Opinión

EVO MORALES Y SU OBNUBILACIÓN POR EL PODER

COLUMNA: Miguel Ángel RodrÍguez Mackay

18 de Octubre del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El domingo 20 de octubre, el único que no debe postular a la Presidencia de Bolivia es Evo Morales, pero lo hará porque se cree imprescindible. Su morboso ejercicio del poder por 13 años consecutivos -valiéndose de mil argucias legales- lo ha llevado a pisotear el Derecho a cualquier precio para conservarlo. Eso ya es malo, y los bolivianos que lo siguen deberían despertar del encantamiento en el que viven. La bonanza del país, que solamente un cretino podría desconocer, no es ninguna razón para no dejar la Presidencia o para permitir que siga al frente prescindiendo de las reglas establecidas por el Derecho. Concentrando todos los poderes, era evidente que el Tribunal Supremo Electoral caería a sus pies. En efecto, lo habilitó para que se constituya, una vez más, en candidato a la Presidencia. Evo confirma el caudillismo como mal endémico que padecen los Estados de América Latina, cuyas clases políticas se han resistido a dejar el poder aferrándose crónicamente. Como Fidel Castro, Hugo Chávez o Maduro, el primer indígena que fuera ungido democráticamente presidente de su país por la voluntad de su pueblo ha terminado obnubilado por el poder y hasta envilecido con mil pretextos para no dejarlo. Su actitud febril por no dejar el Palacio Quemado, sede del Gobierno Central, lo ha llevado a vituperar un referéndum o consulta popular en febrero del 2016 que le dijo abrumadoramente que ya no lo quería como presidente. Esa actitud es grave, pues con su sola candidatura ha violentado la sagrada voluntad del soberano, que es el pueblo. El domingo podría ganar, pero también perder. Carlos Meza, Óscar Ortiz y el surcoreano nacionalizado boliviano Chi Hyung Chung esta vez han lacerado su calidad de favorito absoluto. Si no gana en primera vuelta -debe conseguir el 50% más uno de los votos u obtener una diferencia de 10 puntos con el candidato que llegue en segundo lugar-, creo que sus aspiraciones para un cuarto mandato se habrán esfumado, pues el bloque opositor, seguramente con Meza a la cabeza, lo vencerá en la segunda y definitiva.

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